«Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozáos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gozéis con gran alegría.»(1 Pedro 4:12-13)
Hay una secta mentirosa que tiene como consigna el lema: «Pare de sufrir».
Sin embargo, el Señor nos dice otra cosa en Su Palabra:
«…En el mundo tendrán aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.»
Lo que acabo de citar es la parte final del versículo treinta y tres, del capítulo dieciséis del Evangelio de Juan.
En el mismo, en su inicio, el apóstol expresa que lo que ha hablado es para que tengan paz.
En esa instancia, el redentor del mundo no había padecido la cruz.
La misma significó para la humanidad la posibilidad, en potencia, de ser redimida del pecado, producto de la caída de nuestros ancestros primeros.(Gn.3:16-24)
Posibilitando un Pentecostés en cada ser humano que recibe a Jesús como su Salvador y su Señor.
Lo anterior, nos da la certeza de que ante cualquier contingencia de la vida no hay posibilidad de derrota.
Porque como bien manifiesta Pablo en la carta a los Filipenses capítulo uno, versículo veintiuno:
«Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.»
Para un hijo de Dios lo que para el mundo es un despropósito perpetuo como es la muerte para el creyente es la seguridad de una eternidad de gloria junto al Creador.
Para acceder a ese destino tenemos que pasar por el crisol para ser purificados de toda escoria.
Me viene a la memoria lo que le aconteció al Apóstol Pablo cuando inició su cuarto viaje misionero. (Hch. 27)
En una nave Adramitena o sea del Adrámico, puerto situado en la provincia Romana de Asia.(Hoy Turquía)
Desde Sidón partieron hacia el norte de Chipre para protegerse de los fuertes vientos del sur.(Hch. 27:4)
Habiendo atravesado el mar frente a Cilicia y Panfilia, arribaron a Mira, ciudad de Licia. (Una urbe meridional de Asia menor)
En ese lugar, se embarcaron en una nave, probablemente un barco granero, que tenía el registro de Alejandría, la capital Romana de Egipto, que era el principal proveedor de granos de Roma.
Después de navegar muchos días llegaron a un lugar que llamaron «Buenos Puertos», cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.
Pasado mucho tiempo y haciéndose la navegación peligrosa después de un ayuno, Pablo los admonicionó diciéndoles que iba a ser con perjuicio y mucha pérdida, no solo del cargamento y de la nave sino de la vida de todos los embarcados.(Hch.27:9-10)
Pero el Centurión le dió más crédito al piloto y al patrón de la nave que a Pablo.
Siendo incómodo el puerto para invernar por mayoría acordaron zarpar también de allí para ir a Fenice, puerto de Creta.
Lo que comenzó como una navegación tranquila se convirtió en una pesadilla ya que dió contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón, lo que determinó que se dejaran llevar por él.
Después de muchos días, acosados por la tempestad, habían perdido toda esperanza de salvarse.
Pero Pablo en medio del proceso no estaba turbado debido a que un ángel le habló y luego transfirió «la palabra Profética» a los que estaban con él.
Diciéndoles que no teman porque él tenía que cumplir una asignación: comparecer ante el César.
Además, Dios le había concedido también que se salvaran todos los que navegaban con él. Lo que se iba a perder era la nave.
Lo anterior, terminó con un naufragio en la isla de *Malta.
De esa forma, se cumplió la promesa de Dios a través de la creatura celestial que ministró al Apóstol.
Conclusión:
No importa cuál sea la tormenta que azote tu vida. Si estás en comunión con Dios, como las vírgenes prudentes, lo que el cielo determina lo vas a concretar aún cuando las circunstancias no dependan de tus decisiones.
Por otra parte: después de cada tempestad hay un lugar de bendición, que está por encima de lo que el enemigo quiera abrogar, como en el caso del ungido anteriormente mencionado, mediante una víbora muy venenosa.(Hch.28:3-6)
Lo que determinaba a Pablo no eran ni las personas ni las circunstancias sino la mano del Hacedor sobre su vida.
En la medida de que el conocimiento de Cristo sea mayor será más evidente lo milagroso y lo sobrenatural bendito en tu peregrinar por la tierra.
Aún en medio de la aflicción se van a abrir los cielos para que como al hombre de Dios sobre el que he reflexionado sea mayor la cobertura del Eterno que la aflicción presente.
Para esto último, solamente tenés que perseverar en la búsqueda de Su presencia.
Dejando todo aquello que te distrae, ya que tu recreación prioritaria tiene que ser Él.
*Malta: El nombre actual es árabe. El significado del origen de la palabra es incierto. Hay dos teorías. La más aceptada es la que los griegos la llamaron Melite, cuyo significado era «dulce como la miel».
Esto se debía, probablemente, a que la calidad de la miel que producían las abejas del archipiélago era excelente.
Otra teoría apunta a que se tiene como referencia la palabra Fenicia «Maleth» cuyo significado es «refugio». Este planteamiento tiene un por qué: la gran cantidad de bahías y ensenadas en el litoral de la isla.
(La fuente es el artículo: «Orígen y Curiosidades del Nombre de los Países: Malta – Del Blog de Francisco Torre Blanca sobre marketing y estrategia conductual, posteado el 21 de noviembre, 2018)
Suscribe: Marcelo G. (Para lo periodístico: Margal: conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA, que se emite los viernes a las 24:00 hs por la 93.5 FM RADIO DEL PLATA ROSARIO)





