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SIGNOS DE ESTE KAIRÓS

Lo que determina el tiempo en que nos toca vivir es el desamor, traducido en violencia, inmoralidad, corrupción e injusticia.

Estamos como en los días de Noé y de Lot.(Lc.17:26-29)

¿Qué pasaba en la época de Noé?

El libro de Génesis capítulo 6, versos 11 y 12, da la respuesta:

“Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.
Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.”

¿Qué ocurría en el tiempo de Lot?

La depravación de los habitantes de Sodoma los determinaba a tener una actitud sádica y homosexual hacía los enviados de Dios.

Sodoma y Gomorra fueron destruídas, como dice la epístola de Judas en el verso siete, por los motivos que detalla el pasaje:

…”habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.”

Por otra parte, en dichas urbes, como expone el profeta Ezequiel en su libro en el capítulo 16, verso 49 : estaban signadas por la arrogancia, glotonería, apatía e indiferencia hacía el pobre y necesitado.

Como manifiesta el sabio Salomón en el libro de Eclesiastés en el capítulo 3, verso 15:

“Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.”

En el presente, el mundo se encamina a un juicio divino, al igual que en aquellos tiempos.(Abd.15)

Lo que tenemos que tener en claro, los que somos parte del remanente santo, es que tendremos todo el equipamiento necesario para cumplir el propósito.(Lc.11:9-13; 3 Jn. 1:2)

Además, podemos estar en su presencia gracias a la entrega de Jesucristo como propiciador por nuestros pecados.(He.10:19-22)

Nuestra actitud, como cristianos, es tener una vida de intimidad con Dios y ministrarnos los unos a los otros en amor.(Stg.5:16)

De esa manera, estaremos siendo eficaces embajadores de Reino.(He. 10:23-25)

Lo único que tenemos que hacer es buscar de él y de esa forma empoderarnos para hacer su voluntad.(Mt. 6:33; Pr. 8:17; Jer. 29:12-13; Is.55:6; Sof.2:3)

Y como sostiene la primera misiva a los Corintios capítulo 10, verso 12:

“Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.”

Concluyendo:

Martín Lutero dijo:

“Pensé que el viejo hombre había muerto en las aguas del bautismo, pero descubrí que el infeliz sabía nadar.
Ahora tengo que matarlo todos los días…”

Lo expuesto por el reformador nos tiene que provocar un santo temor durante la peregrinación en esta tierra, ya que, como expone el autor de la carta a los Hebreos en el capítulo 10, versos del 26 al 31:

“Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda espectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.
El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o tres testigos muere irremisiblemente.
¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en el cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor.
Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.
¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”

  Marcelo G. Margal: conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA,