Con 189 milímetros acumulados, la ciudad superó el récord histórico de precipitaciones desde 1961. Protección Civil destacó el valor del monitoreo meteorológico para minimizar riesgos.
Cuadrillas municipales trabajaron durante toda la semana en la atención de reclamos vinculados a lluvias y tormentas, interviniendo en anegamientos, ramas caídas y riesgos asociados a la infraestructura urbana. Con las tareas ya finalizadas tras el último temporal, los riesgos fueron reducidos al mínimo.
El titular del área, Gonzalo Ratner, destacó que el seguimiento de las condiciones meteorológicas, sumado a la planificación y la respuesta operativa, son claves para sostener la seguridad de la ciudad. “El deber de Protección Civil hoy es estar preparados, responder en el momento y reducir riesgos para que la ciudad esté segura. Contar con información meteorológica precisa nos permite anticiparnos y planificar mejor cada acción”, afirmó.




