El 6 de agosto del 2013 Rosario amaneció como un día más, soleado, algo templado y con las rutinas de siempre Salta 2141, entre el Oroño y la Balcarce, en la zona microcentro de la ciudad, presentaba problemas con el suministro privado de gas natural de cañería, semanas previas al hecho. Debido a ello, el consorcio que administra dicho edificio (compuesto por tres cuerpos de diez pisos cada uno) decidió realizar la denuncia correspondiente ante el concesionario Litoral Gas, la empresa encargada de proveer el servicio, los días 23 y 24 de julio. Una vez que la empresa constató el problema, el procedimiento indica que para trabajar dentro de la propiedad se debe contratar a un gasista matriculado y habilitado, ya que a la proveedora del servicio no le corresponde esa tarea, por ser al interior del edificio.7
Para poder realizar el trabajo –que consistía en cambiar una válvula reguladora de presión– debió cerrarse la entrada de gas durante varias horas. Sin embargo, después de que se realizó el trabajo y de que el servicio de gas volvió a la normalidad, el 2 de agosto varios ocupantes del edificio llamaron a Litoral Gas quejándose por el incesante olor.
La explosión
La mañana del martes 6 de agosto, ante la persistencia del olor, el gasista ―citado por el consorcio― volvió a presentarse en el edificio, y dio cuenta de que el regulador estaba mal ajustado y debía cambiarse.8Simultáneamente, los vecinos de la cuadra afectada realizaron llamados al 911 denunciando que un fuerte olor a gas invadía el sector y que, en el área que rodea el edificio, escuchaban un silbido molesto.
El portero del edificio declaró que bajó ocho pisos hacia la entrada para ver que sucedía. Allí, vio que el gasista y su ayudante salieron corriendo al ver que el ambiente estaba contaminado por grandes cantidades de gas venteado. Tanto el gasista como el ayudante salieron corriendo en distintas direcciones y el portero gritaba a viva voz: «¡Va a morir gente!».9
En ese instante, a las 9:38 ocurrió la tragedia: una fuerte explosión invadió la manzana, derrumbando el segundo cuerpo del edificio y destruyendo gran parte de los otros dos. Los edificios aledaños también sufrieron las graves secuelas al romperse vidrios, ventanas y puertas. La onda expansiva alcanzó los 500 metros, originando serios daños. La explosión fue escuchada hasta a 7 km del lugar así como en las localidades vecinas de Capitán Bermúdez y Funes. En el lugar trabajaron fuerzas, a cargo operativo del Comando de Incidentes se encontraba el Crio. Angel Poidomani, del GER de Bomberos de la Policía Federal Argentina, quien viajó al lugar por orden del Ministerio desde CABA, con traslado aéreo por Prefectura Naval y material rodante por ruta, quien conjuntamente con el Jefe de Zapadores de Rosario y el Jefe de Bomberos local, distribuyeron y ejecutaron los trabajos de rescate, coordinando con otras fuerzas como el Batallón de Ingenieros del Ejército Argentino, otros cuerpos de Bomberos Voluntarios, ONG, Defensa Civil, etc.
En total fallecieron 22 personas y 62 resultaron heridas 23. Al funcionar como chimenea para el gas, el edificio afectado resultó destruido por completo: el cuerpo central de nueve pisos se derrumbó y los otros dos quedaron con serio peligro de derrumbe. Al menos 1079 viviendas resultaron afectadas, de las cuales 204 quedaron inhabitables.10Luego de cinco días de búsqueda, el 12 de agosto hallaron sin vida a las últimas personas desaparecidas.1
Investigación
El gasista Carlos Osvaldo García es el único condenado por la explosión ocurrida en Salta 2141,tras quedar firme la sentencia. Cumple 4 años de encierro en su casa debido a su edad y a que padece diabetes grado 2 e hipertensión.

El juicio oral y público se celebró en 2019 y el tribunal integrado por los jueces Marcela Canavesio, Carlos Leiva y Rodolfo Zvala emitió un fallo en el que absolvió a los otros diez imputados por el delito de estrago culposo agravado por las muertes que tenía la causa, entre los que se encontraban dos empleados jerárquicos y tres reclamistas de Litoral Gas, tres integrantes de la administración de consorcio, un gasista y el ayudante del matriculado que trabajó el día de la tragedia.
En tanto, se espera el avance de la construcción de un memorial en homenaje y recuerdo de las víctimas. Allí está previsto que funcione el Instituto Superior del Profesorado de Música N° 5932 Carlos Guastavino que convivirá con un sitio de recuerdo del trágico suceso.





