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Pullaro destina pauta millonaria a un medio rosarino

El gobernador de la provincia de Santa Fe determinó la sorprendente cifra de 2.000 millones de pesos a La Capital de Rosario, la cual es propiedad del empresario Gustavo Scaglione, como parte de un acuerdo de pauta publicitaria.

En lugar de destinar recursos a áreas urgentes como Educación, con las escuelas en franco deterioro y los estudiantes sufriendo la amenaza permanente del narcotráfico, Maximiliano Pullaro optó por canalizar una cantidad exorbitante de dinero hacia un conglomerado mediático para cuidar su imagen. Esta asignación millonaria, anunciada en un contexto donde el presidente Javier Milei ha instado a recortar fuertemente el gasto público, ha provocado infinidad de críticas y cuestionamientos sobre las prioridades del gobierno provincial.

El hecho de que Pullaro haya decidido destinar esta suma significativa de dinero a un medio de comunicación, mientras la crisis económica golpea a la población y otros sectores están en riesgo, ha despertado críticas contundentes. Especialmente cuando se considera que parte de los recursos de Scaglione se utilizaron para financiar la llegada de Marcelo Tinelli al Grupo América, en lugar de invertir en el fortalecimiento del periodismo local y la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores de La Capital.

El acuerdo con Scaglione, que implica el salvamento del pasivo económico de sus empresas y el compromiso anual de 2.000 millones en pauta publicitaria, se presenta en un momento en el que La Capital de Rosario, el diario más antiguo de Argentina, enfrenta dificultades financieras debido a la caída de la publicidad y la circulación, problemas que también afectan a otros medios del interior del país.

La decisión del gobernador, en un momento donde la austeridad y la eficiencia en el uso de los recursos públicos son imperativas, plantea interrogantes sobre las prioridades de Pullaro y sus relaciones con los poderes económicos. Mientras tanto, el debate sobre el rol de los medios de comunicación y su relación con el poder político y económico continúa abierto, alimentando preocupaciones sobre la independencia y la ética periodística en un contexto de crisis y desafíos para el periodismo argentino.