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LO PRIMERO

«El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.»(1Co.13:4-7)

Hay dos porciones escriturales que el Señor me puso en mi mente en la jornada de ayer: Mateo 6:21 y Efesios 6:17-18.

Comienzo por citar Mateo capítulo 6, verso 21:

«Porque dónde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.»

Ahora Efesios capítulo 6, versos 17 y 18:

«Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;…»

A manera de reflexión les digo lo siguiente:

Los dos pasajes del Nuevo Testamento que les acabo de compartir van en conjunción.

En primer término, buscar «la presencia» o sea intimar con el Señor cada día para tener el amor vencedor que tenían los de Filadelfia (Ap. 3:7-13)

Ellos tenían «pocas fuerzas» (Ap.3:8) pero atesoraban *»el ágape» producto de perseverar en la gracia.

En cambio, los de Efeso se esforzaban pero en la carne.

Eran activistas: hacían cosas pero sin discernimiento espiritual; ya que las mejores obras humanas son como trapo de inmundicia como lo enuncia el profeta Isaías.(Is.64:6)

A manera de conclusión:

No tenemos que buscar solamente las «manos de Dios» sino su corazón.

Las manos son sus milagros evidenciados a través de una sanidad, provisión en algún área de la vida o lo que sea.

Conocer Su corazón es intimar con Él para que se manifieste lo medular del Hacedor que es Su amor: el ágape.

Ese amor que está descripto en la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios en el capítulo 13.

Tal amor solamente aparece en la praxis en los Evangelios.

El cual se ha evidenciado en la persona de Cristo: Dios hecho hombre. Autor y consumador de la fe.

*Ágape: un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el que el amante tiene en cuenta sólo el bien del amado.
Algunos filósofos griegos del tiempo de Platón emplearon el término para designar, por contraposición al amor personal, el amor universal, entendido como amor a la verdad o a la humanidad.

Suscribe Marcelo G. (Para lo periodístico: Margal: conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA, que se emite los viernes a las 24:00 hs por la 93.5 FM «RADIO DEL PLATA ROSARIO»)