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DIOS DE GRACIA Y DE JUICIO

Estamos en un momento de la historia en donde reinan el desamor, la violencia y la inmoralidad en todos los ámbitos.

A nivel planetario, es muy preocupante lo que está aconteciendo con la guerra que comenzó Rusia con Ucrania, cuyas consecuencias son impredecibles.

Si se mira lo anterior desde un punto de vista geopolítico nos quedamos con un análisis acotado de lo que realmente significa todo lo que sucede. Porque la raíz última de lo que ocurre en el plano físico es espiritual.

Esto se evidencia, por una parte, con el alejamiento del ser humano de Dios y por otra parte por la religiosidad que se manifiesta en lo formal del culto al Creador pero con la evidente falta de intimidad y compromiso con el Hacedor.

Lo que acabo de detallar lo expresa el Eterno a través del profeta Isaías en el capítulo 29, verso 13:

«Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;(…)

La falsa fe en el Hacedor prioriza las tradiciones por encima de la Palabra de Dios.

Los corazones de la gente de la época, como en el presente, no estaban en armonía con lo que declararaban con la boca. Porque lo que hacían y hacen muchos es un mero ritual sin sustancia genuina y con un tinte hipócrita.

Todo lo que les estoy comentando tiene un corrrelato con el medio ambiente, lo político, lo económico, lo social y lo sanitario.

No es casual lo que ha ocurrido en mi Patria: Argentina, en la Provincia de Corrientes, en dónde los incendios han desvastado más de 800.000 hectáreas, lo que equivale aproximadamente al 10% de la superficie de la misma.

Los incendios avanzaron sobre campos, montes, humedales como los esteros de Iberá y reservas naturales, entre ellas, el Parque Nacional Esteros de Iberá.

Los daños materiales ocasionados son entre 25.000 y 40.000 millones de pesos.

Los causales desde un punto de vista natural fueron: las altas temperaturas, el estrés hídrico, la falta de humedad en el ambiente y la acción del hombre mediante el inicio de incendios dolosos o culposos.

En cuanto a lo sanitario, lo que está aconteciendo a nivel global con la pandemia del Covid, que a su vez tiene un reflejo en lo económico, ya que por la cuarentena impuesta por el gobierno muchos comercios han ido a la quiebra, trayendo bancarrota a sus titulares y dejando a los empleados en la calle, con todo lo que esto implica.

En el presente, sin embargo, las noticias han migrado de «epicentro».

La información en los diferentes medios no está centrada en la pandemia sino en el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, la cual podría desatar una guerra mundial.

Todo lo expuesto, si se lo mira desde un plano que trasciende a lo visible físicamente, es producto de la iniquidad del hombre.

Cómo está escrito en el Evangelio según San Mateo capítulo 24, versos del 6 al 8, y que a continuación les comparto, se evidencia una concordancia con lo que les estoy comentando.

«Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
Y todo esto será el principio de dolores.»

Todo lo que está ocurriendo en este Kairos de este Cronos tenía que ocurrir.

Es evidente que estamos en un tiempo escatológico. Pero todo lo que sucede no nos debe desanimar ni deprimir.

El profeta Isaías en el capítulo 60, versos del 2 al 4 nos hace un gran augurio:

«Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.
Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.»

Si bien es cierto que la profecía fue dada a Israel como una promesa mesiánica en el cautiverio, en un sentido amplio, tenían un significado mesiánico y escatológico (Isaías 32:1-8; Abdías 15)

A manera de conclusión:

Cuando mayor sean las tinieblas la iglesia cada vez va a ser más pura y resplandeciente.

Los santos seremos equipados no solamente con mucha autoridad y poder sino que lo que ojo no vió ni lo que oído oyó nos va a ser revelado.

Para finalizar, a través del profeta que vengo citando, en el capítulo 1, verso 18 en un tono imperativo y admonitorio demanda como mediador entre Dios y los mortales:

«Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.»

Esto último me hace reflexionar sobre el Dios verdadero: misericordioso y clemente pero piedra de tropiezo para los contradictores.

Por eso viene bien las palabras del profeta Joel en el capítulo 2, verso 13:

«Rasgado vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.»

En definitiva:

La misma compasión que tuvo con el hijo pródigo la quiere tener con todos aquellos que ha llamado alguna vez y se apartaron, o a los que está llamando en este tiempo final como explicita el apóstol Pedro en su segunda carta, capítulo 3, verso 9:

«El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.»

Todavía estamos en un momento de gracia pero a no dejarse estar porque el «Día del Señor» se acerca.

Suscribe: Marcelo G. (Para lo periodístico: Margal: conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA, que se emite los viernes a las 23:00 hs cuando no hay futbol sino a las 24:00 hs por la 93.5 FM «RADIO DEL PLATA ROSARIO»)