«Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.(Hebreos 12:14)
Cómo actuar cuando alguien que dice ser discípulo de Jesucristo está en pecado?
Se pueden dar dos situaciones:
La primera es que la persona sea sorprendida en el pecado.
Si sucede lo anterior, conviene recordar lo que dice la carta del Apóstol Pablo a los Gálatas en el capítulo seis, versículo uno:
«Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.»
Lo que nos imparte el ungido es que después de admonicionar a la persona que ha cometido una falta, si se arrepiente de su error, debe ser restaurada.
De lo contrario, se deben tomar dos o tres testigos.
Si no se arrepiente hay que llevar el caso a la iglesia y como especifica el evangelio según Mateo capítulo dieciocho, versículo diecisietede, aplicarle una disciplina e incluso llegado el caso, expulsarla de la congregación.
Otra instancia, es cuando él o la que peca no solamente lo hace sino que se regodea de su error e incluso invita a otros a cometerlo.
En ese caso se aplica lo que dice la primera epístola a los Corintios, del citado apóstol, en el capítulo cinco, versículos del nueve al trece:
Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios;
no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo.
Mas bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aún comáis.
Porque qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? No juzgáis vosotros a los que están dentro?
Porque a los que están fuera, Dios juzgará.
Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.»
El castigo o la separación de la congregación son en algunos casos los únicos medios con los cuales lidiar con aquellos que están enceguecidos en el pecado, perseverando en su desatino.
No queda otra opción, ya que no son miscibles las tinieblas con la luz.
Además estamos en la dispensación de la gracia.
La misma, hizo posible que el mal y la muerte no tengan derecho legal sobre la vida de los santificados.
Entonces el o la entidad que persevera en él es porque ama más a la mentira que a la verdad.(Ro. 6:14)

Suscribe: Marcelo G. (Para lo periodístico: Margal: conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA, que se emite los viernes a las 24:00 hs por la 93.5 FM «RADIO DEL PLATA ROSARIO».



