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CARA Y SECA

El 24 de marzo se conmemoró el “Día de la Memoria”.

Bien dije se “conmemoró” y no se “celebró”, porque no puede haber un festejo de lo que fue la noche más negra que le tocó vivir a la Patria en el siglo XX: la ruptura del orden constitucional y el estado conforme a derecho a través de un golpe cívico militar.

En la fecha que acabo de nombrar, tomó el control del país una junta militar conformada por el teniente general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier Orlando Ramón Agosti.

Si bien es cierto que la facción visible de ese despropósito fue las fuerzas armadas también no se puede soslayar el protagonismo de un sector del empresariado y la cúpula de la iglesia católica, con honrosas excepciones como los obispos Enrique Angeleli de la Diócesis de la Rioja y Carlos Ponce de León de la Diócesis de San Nicolás, ambos masacrados por la dictadura.

Cabe destacar, que también muchos sacerdotes y laicos fueron ajusticiados por el poder reinante, como la matanza de cinco curas palotinos el 4 de julio de 1976.

No quiero dejar de mencionar al obispo emérito de Neuquén Jaime de Nevares por su compromiso en defensa de los derechos constitucionales y fundador de la “Asamblea Permanente por los Derechos Humanos” en plena dictadura y además miembro de la “CONADEP.”

He descrito la “cara de la moneda” pero también está la “ceca”: los grupos insurgentes como ERP, FAR y Montoneros, que se alzaron en armas aún en el periodo donde Argentina estaba en democracia.

Un ejemplo paradigmático fue el asesinato que cometió Montoneros de José Ignacio Rucci (Secretario General de la CGT) el 25 de septiembre de 1973, dos días después que la ciudadanía había vuelto a las urnas para elegir, con más del 61% de los votos, a Juan Domingo Perón como presidente de la Nación.

No es un dato menor que tanto Montoneros como el llamado Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y una red de guerrilleros pequeña mataran a 1094 personas entre 1969 y 1979.

Una cifra a tener en cuenta es que los homicidios perpetrados por el extremismo en Argentina en 11 años fue exponencialmente mayor al de la organización separatista ETA en España, ya que, esta última mató a 864 personas en el transcurso de 50 años (entre 1961 y 2011)

Concluyendo:

Es muy grave que el Estado, que tiene como una de sus funciones, ser garante del cumplimiento de la Constitución, las leyes y los derechos humanos, sea la antítesis de lo anterior.

Lo que voy a decir a continuación, no es “políticamente correcto”: también “nunca más” para aquellos que quieran tomar las armas para una supuesta “liberación” utilizando la violencia como “herramienta de cambio”.

Desde mi lugar como comunicador, repudio a personajes como Videla, Massera, Galtieri, Ramón Camps (Jefe de Policía de la Provincia de Buenos Aires – Jefe de la Policía Federal), Miguel Etchecolatz (Director de Investigaciones de la Policía Bonaerense) y Agustín Faced (Jefe de la Unidad Regional II de la Policía de Santa Fe)

Pero también “nunca más” un Mario Firmenich, una Norma Arrostito, un Fernando Abal Medina, un Rodolfo Galimberti, un Roberto Perdía o un Fernando Vaca Narvaja.

No solamente la “cara” de la moneda, también la “ceca”.

 

Suscribe: Marcelo G. (Para lo periodístico: Margal: conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA, que se emite los viernes a las 23:00 hs por la 93.5 fm Radio del Plata Rosario)

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