Cada 12 de mayo, el mundo celebra el Día Mundial de la Enfermería en honor al nacimiento de Florence Nightingale, quien sentó las bases de la enfermería moderna.
Para ATE Rosario esta fecha especial es un recordatorio de la dedicación, el sacrificio y el cuidado que esos profesionales nos brindan a diario. Conversamos con Eleonora Salvatierra, Secretaria de Salud Laboral y trabajadora con casi 40 años de experiencia.
Eleonora es licenciada en enfermería y pronto cumplirá 22 años de servicio en el Hospital Gamen de Villa Gobernador Gálvez, localidad cercana a Rosario. “Eso significa que al menos dos personas cumplen esa edad, fueron los partos que atendí mi primer día”, recuerda.
A través de su visión y experiencias señala temas clave que reflejan el panorama de la salud pública y de quienes todavía la sostienen, porque “ser enfermera o enfermero es una tarea humana, como muchas otras en salud, pero que tenés que estar al cuidado profesional de otras personas 24 horas, todos los días de la semana”.
Esta vocación significa estar comprometida con el bienestar y la salud de los pacientes, proporcionando cuidados con empatía y compasión en cada momento. Algo que complica la definición de las políticas públicas. Después de la Pandemia de Covid19, “los problemas que traían los gobiernos, se intensificaron” y las primeras palabras que salen para describir a todo el sistema de salud en aquellos momentos son “desgaste, abatimiento y destrozo”, porque “lo que fue aplaudido primero, luego terminó ignorado”, afirma.
La situación devino en conflictos persistentes que se repiten y tienen múltiples factores, como la precarización laboral, la polifuncionalidad, los salarios por debajo de la línea de la pobreza y el pluriempleo. Además, “Cómo en su mayoría es una profesión con mayor índice de mujeres, a todo esto se suman las tareas de cuidado en el hogar”.

“Un pueblo sano es un pueblo productivo. Entendiendo a la salud como no solo la ausencia de enfermedad sino como el estado óptimo de bienestar”, define Salvatierra. En ese sentido en el Hospital Gamen, el conflicto constante es solo un reflejo de lo que pasa en el resto de los efectores de salud de Rosario y la región. Leyes vetustas y anacrónicas como la Ley Samco de 1967, dudosas gestiones contables, que solo llevan a convertir algunos lugares alejados en «feudos» donde prima el amiguismo y la mala administración de la salud para poblaciones cada más vulneradas y vulnerables”.
Respecto a la profesionalización del sector “todo quedó inconcluso porque si bien en 2019 surgió desde la legislatura provincial que Enfermería debía quedar dentro del Estatuto Escalafón de Profesionales de la Salud (Ley 9282), esto no se ve reflejado en nuestros haberes ni en la carrera. Creemos que el gobierno provincial debe ponerse los pantalones y reivindicar la profesión en su totalidad dándonos la importancia que nos merecemos, tanto profesional como económica. Porque hay demasiada presión sobre las espaldas de enfermería y bolsillos vacíos, no es una ecuación que resulte favorable. El gobernador (Maximiliano) Pullaro ahorra miles de pesos con profesionales universitarios. Y reivindicar a Enfermería dentro del equipo de salud conllevaría reivindicar a todos y todas los que conforman ese equipo, necesarios en su totalidad”.
Las palabras de Eleonora nos ofrecen una visión valiosa sobre el papel crucial que desempeñan los enfermeros y enfermeras en la atención de la salud, especialmente en tiempos difíciles como los que vienen enfrentado con creciente demanda de lo público ante la crisis económica.






