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UN ANTES Y UN DESPUES

La vida siempre va en un continuo cambio, quien dice que tiene siempre la misma rutina, hay algo que no está haciendo. Luego de cualquier acción, hay una reacción de parte nuestra o de otro ser.  Cuando terminamos una jornada laboral o de estudios o de lo que fuere, pensamos que hoy no fue como queríamos que fuese.

Volvemos al hogar sin ganas, y muchs veces volvemos hasta enojados, cuando deberíamos analizar el porqué sucedió y para qué. Nuestra existencia es un cambio permanente, actitudes, aptitudes, reacciones, contestaciones, formas, métodos. No está mal que así sea, está buenísimo porque eso es romper la rutina, modificar lo que hago cada día, ponerle una impronta diferente, ver como un día jamás es igual al siguiente.

Además podemos darle una dirección nueva a todo y será increíblemente asombroso darnos cuenta de como pudimos modificar resultados, relaciones y un gran abanico de nuevas ideas y vivencias que estarán taladrando en nuestro consciente para ser creativos y proyectar nos sobre nuevos horizontes.

Cuando  vivimos el día a día de manera pensante, no automatizada, todo tiene otro panorama, otra perspectiva, otro rayo de luz  se asoma a nuestro subconsciente y comienza a modificar el consciente, dejándonos una sensación mucho más profunda de saciedad que no habíamos experimentado. Nuestros sueños volverán a tener ganas de convertirse en una realidad y nuestros pensamientos buscarán una nueva manera de ser útiles, de que nuestra estima se mejore, de que el «yo» adquiera una gran fortaleza con humildad y allí, podremos disfrutar cada cosa que hagamos, porque nunca serán igual los resultados.

Dará más ganas fuera cual fueran, de seguir viviendo otras sensaciones que nos asombrará como lo hacemos desde otro ángulo más tranquilos y pacíficos que culminamos todo lo proyectado, todo lo planeado. No sos un robot, usa nuevas técnicas, vivi diferente, y tus resultados serán exponenciales y de excelencia .

 

   NANCY AGUILERA CAVIGLIA – PERIODISTA