Allá va River. Allá van los grandes jugadores de calidad que componen el plantel, acompañados de los problemas futbolísticos que mantienen desde comienzos de semestre y que hicieron que hasta cuando gane, no se viera ese nivel de juego altísimo del segundo semestre del 2021 (salvo alguna excepción, como Fortaleza). Allá va también Marcelo Gallardo , al que más le ocupa sobre todo la versión mostrada contra Atlético Tucumán. En Santiago de Chile el frío y la lluvia, además de un equipo local que viene en un gran momento y pretende dar el gran batacazo que sería ganarle a uno de los mejores del continente, con las lógicas consecuencias anímicas que le generará. Sí, Colo Colo, el líder de la liga chilena que apenas perdió un partido en los últimos dos meses, está listo para intentar que River y el Muñeco la vuelvan a pasar como el Culo Culo. Los 45.000 chilenos que coparán el Monumental de Santiago le pondrán más calor a la noche que los 12 grados que se pronostican, mientras que los dos mil argentinos que volaron las entradas a pesar de las dificultades económicas que siempre implica un viaje afuera aportarán lo suyo para que el escenario se parezca más al Monumental de Núñez.
Regresos y dudas
Para lograrlo, Gallardo pondrá a su 11 de gala, aunque todavía mantiene algunos interrogantes. Uno de ellos pasa por Enzo Peréz, uno de los termómetros del equipo: está en duda luego de salir con una contractura en el isquiotibial derecho el domingo, a pesar de que viene de practicar a la par del grupo. Bruno Zuculini, como es natural, será su reemplazo en caso de que la respuesta física del capitán sea negativa. Pero más adelante en el campo el Muñeco también deberá decidir: con los regresos de Nicolás de la Cruz (se recuperó tras una inflamación en la rodilla derecha) y Esequiel Barco (recibió el alta médica tras su desgarro en el bíceps femoral derecho que sufrió hace 17 días), el DT podría ponerlos a ambos desde el arranque y resignar a Matías Suárez para volver al 4-1-4-1 con el que arrancó el año o bien, optar por alguno de los dos volantes ofensivos y sostener los dos puntas. Un triunfo no solo lo acomodaría en la tabla del grupo y lo dejaría con un pie en octavos (como mínimo le sacaría seis puntos al tercero cuando quedarán nueve en juego), sino que le daría la oportunidad de dosificar cargas la semana que viene en Fortaleza, pensando en lo trascendentales que serán las próximas dos jornadas de la Copa de la LPF y en que tendrá ahí nomás la fase final (en caso de clasificarse, claro).




