Se brindaron herramientas para prevenir las violencias por motivos de género y orientación sexual en entornos virtuales. El objetivo es promover ambientes seguros y libres de discriminación.
“Nos parecía sumamente importante reflexionar, junto a especialistas y profesionales, sobre las múltiples formas en las que se producen las violencias sobre mujeres y disidencias dentro del ecosistema digital para prevenirlas y erradicarlas. Y también poder sumar herramientas imprescindibles para crear ambientes seguros y libres de discriminación que nos permitan desarrollar una vida plena”, sostuvo Mónica Ferrero, secretaria de Igualdad, Género y Derechos Humanos.
Durante el encuentro, que se desarrolló en el Auditorio Banco Municipal (San Martín 710), las expositoras Florencia Zerda, abogada, especialista en cibercrimen y evidencia digital; e Ivana Mondelo, comunicadora y redactora del newsletter ‘Siempre Cyborg, nunca diosa’, se refirieron a esta problemática que, según las estadísticas, fue recrudeciendo tras el proceso vivido durante la pandemia de covid de 2020, y que va desde la sextorsión hasta los ataques coordinados masivos contra activistas, comunicadoras y defensoras de los derechos humanos. “Estas acciones afectan las libertades de expresión, de prensa y política de estas figuras públicas. Buscan acallar a ciertas personas para que nos callemos todas”, sostuvo Zerda.
Para las oradoras, en el ámbito digital se reproducen las desigualdades y modalidades de violencia contra mujeres y disidencias que se dan en el mundo offline. “Lo digital no es solo una herramienta, si no también un territorio donde accionamos y en el que se articulan distintas formas de opresión vinculadas a la clase, la etnia, el género y la orientación sexual”, afirmó Mondelo. No se trata de un tipo de violencia nueva, sino de viejas prácticas que toman otra dimensión en el universo online por el anonimato que facilitan las propias plataformas y la permanencia y viralización de los contenidos que se suben a Internet.
Zerda es autora del libro ‘Violencia de género digital’ y propulsora, junto a las organizaciones feministas, de la llamada Ley Olimpia, promulgada en octubre del año pasado, que incorpora la violencia contra mujeres en entornos digitales a la Ley 26.485 como una modalidad de violencia de género. La legislación prevé una serie de medidas de protección, entre ellas, el impedimento del contacto digital y el retiro de los contenidos denunciados de las plataformas digitales.



