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Juegos Suramericanos 2026: donde Rosario entrena todos los días, hoy compite un continente

Los clubes Newell’s, Provincial, Gimnasia y Esgrima, Jockey Club y Rosario Golf ponen su infraestructura y experiencia al servicio de una competencia que reúne a 15 países de Sudamérica.

Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 también se juegan en los clubes. Mientras Rosario recibe a miles de atletas de 15 países y concentra buena parte de la programación del evento, algunas de sus instituciones deportivas más tradicionales abren sus puertas para convertirse en escenarios de una competencia continental. Pero su aporte va mucho más allá de ceder una cancha, un gimnasio o una instalación: son parte de la estructura deportiva que permite que la ciudad pueda organizar un acontecimiento de esta magnitud. Como también lo fueron en los Juegos Argentinos de Alto Rendimiento (Jadar) 2025 y los Juegos Suramericanos de la Juventud de 2022.Durante estos días, las banderas de 15 países conviven con los colores de cada institución. Atletas que fueron protagonistas de Juegos Olímpicos y campeonatos mundiales comparten esos espacios con trabajadora/es, profesora/es, socia/os y deportistas locales. Y las instalaciones que habitualmente están llenas de entrenamientos y competencias todos los días se convierten, por un tiempo, en ámbitos de un evento continental.

La dimensión de los Juegos también se refleja en el nivel de las y los deportistas que durante estos días compiten en Rosario. Neisi Dajomes, campeona olímpica de halterofilia en Tokio 2020 y medallista de bronce en París 2024; Lucía “La Tigra” Yépez, plata olímpica en lucha en París 2024, y Angie Palacios, bronce olímpica en halterofilia en los mismos Juegos, integran la delegación de Ecuador y son parte del grupo de atletas que llegaron a la ciudad después de haber competido en los escenarios más importantes del mundo.

La presencia de deportistas de esta jerarquía permite dimensionar el alcance de la competencia, pero también genera una escena particular: atletas que fueron protagonistas de Juegos Olímpicos y campeonatos mundiales compitiendo en instituciones que, durante el resto del año, son espacios de entrenamiento, formación y encuentro para miles de rosarinas y rosarinos.

Para Rosario y su tradición deportiva, los clubes son mucho más que lugares donde se practica una disciplina. Son espacios de formación, encuentro y pertenencia. Allí se entrenan generaciones de deportistas, trabajan profesora/es y entrenadora/es, se construyen vínculos y se sostiene una actividad que durante todo el año mantiene a Rosario en movimiento. Y también por eso, la Cuna de la Bandera es la ciudad del interior del país con más deportistas olímpicos.

Durante estas semanas, esa vida cotidiana se cruza con el alto rendimiento. Newell’s recibe al fútbol y al voleibol; en Provincial se desarrollan las competencias de esgrima y tenis de mesa y levantamiento de pesas; Gimnasia y Esgrima recibe la pelota vasca; Jockey Club alberga las tres modalidades ecuestres (adiestramiento, salto y concurso completo), y en el Rosario Golf Club se desarrolla el golf.

Son disciplinas muy diferentes. También lo son las instituciones que las reciben. Pero todas tienen algo en común: el deporte forma parte de su identidad y de su actividad cotidiana mucho antes de que llegaran los Juegos.

El valor está justamente allí: los Juegos encuentran una ciudad que ya tiene una comunidad deportiva activa, instituciones con historia, infraestructura, entrenadora/es, dirigentes y una estructura capaz de acompañar una competencia internacional.

Por eso, cuando se habla de la capacidad de Rosario para organizar grandes eventos deportivos, no se trata solamente de los nuevos escenarios construidos para esta edición de los Juegos. También hay que mirar lo que ya estaba.

El legado también queda en los clubes

Hay otro aspecto que trasciende a los Juegos: la preparación de las instituciones para recibir la competencia dejó mejoras en infraestructura y acondicionamiento que servirán para seguir potenciando al deporte en la ciudad. Son mejoras que quedarán para socias, socios y deportistas.

La inversión en los clubes forma parte así de un legado que no se agota cuando termina el evento. Son obras y mejoras que permiten ampliar capacidades, mejorar las condiciones de entrenamiento y generar nuevos espacios para la práctica deportiva.

Ese es uno de los puntos que conecta los grandes eventos con las políticas deportivas de la ciudad: una competencia puede durar dos semanas, pero las condiciones que deja pueden acompañar durante años a quienes entrenan y compiten todos los días.

El alto rendimiento aparece entonces mucho más cerca. No solamente en los grandes escenarios construidos para los Juegos, sino también en espacios que forman parte de la vida cotidiana de la ciudad.