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Hallazgo macabro: encuentran restos óseos en la casa de un femicida

El martes pasado agentes de la subcomisaría 27ª ingresaron a una vivienda de Valle Hermoso al 1200 tras recibir la denuncia de su actual ocupante, quien mientras hacía un pozo en el patio halló huesos humanos. Ese mismo hombre, días antes, se había comunicado con la familia de Rocío Daiana Gómez, una adolescente de 17 años de la que nada se supo desde febrero de 2011 hasta seis meses más tarde, cuando sus restos se hallaron enterrados en un pozo y tapados con cal en una casa de Martín Fierro al 600, en el barrio La Florida. Las pericias determinaron que esos despojos pertenecían a la menor y ante ello la Justicia condenó a 15 años de cárcel a Juan José “Pijuán” Lazo, quien residía en la primera de las viviendas y alquilaba la otra, por los delitos de homicidio y la privación de la libertad a la madre y el padrastro de la víctima, a quienes les robó dos motos. Ahora, ante el descubrimiento de nuevos restos se abre una nueva pista en la pesquisa. ¿Eran los restos encontrados los de Rocío? ¿Eran sólo parte de su cuerpo y ahora se halló lo que faltaba? la madre de Roció, dijo estar “casi segura” de que los huesos hallados esta semana son de su hija y se preguntó: “Si no es Rocío y es otra chica ¿a cuantas mató Lazo?”

El nuevo hallazgo fue distinto al de 2011. José Luis F. compró la casa de Valle Hermoso al 1200 en 2018 y meses después apareció por el lugar Rosa, la hermana de Pijuán, para pedirle la vivienda o el pago 500.000 pesos y desde entonces recibió distintas amenazas para dejar la vivienda. En ese marco, hace unos días inició excavaciones en el patio y encontró los huesos, por lo que se lo comunicó a la familia de Rocío, a la que localizó por medio de la red social Facebook, y que el lunes hizo la denuncia que deparó en el allanamiento policial.

Norma contó que “encontraron huesos como de una rótula, partes de una pierna y pertenencias que eran de Daiana y de mi nieto Kevin, al que por suerte Lazo no mató. Entre las cosas hay una pulserita y unos anillos que usaba Rocío, pañales que estaban envueltos en papel film y otras cosas. El dueño de la casa nos mandó fotos y pudimos cotejarlas con otras de Rocío donde llevaba puestas las pulseritas.”

La mujer aseguró que sólo quiere “saber la verdad, que se investigue todo y que este hombre (Pijuán) tenga prisión perpetua. Nosotros hicimos la denuncia el lunes y cuando fue la policía el martes encontraron eso. Nos dijeron que podían ser huesos de vaca o perro porque están enterrados a poca profundidad, pero los objetos encontrados no lo usan los perros, eran de mi hija”. Y añadió que “el miércoles fue un perito a la casa y dijo que iban a revisar el patio, unos 100 metros cuadrados, con un equipo especial para detectar si hay más restos.”

En una pericia realizada en el Ceride en noviembre de 2011, dos meses después del hallazgo de los restos en la casa de calle Martín Fierro al 600, se sostenía que era imposible identificar a quién pertenecían “ni determinar los genes porque estaban invadidos por cal”. Sin embargo, una segunda pericia determinó el 99,99% de compatibilidad genética con la mamá de Rocío.