«Azo, azo, azo, se viene el Banderazo». La canción se escuchó desde la madrugada este viernes mientras cientos de estudiantes se movilizaban hacia el Monumento Nacional a la Bandera para realizar el tradicional “Banderazo” con el que festejan la finalización del cuarto año y saludan el comienzo del quinto, que cursarán el año próximo y será el último del secundario.
Los festejos, que serán también en un día de «calorazo» (se prevé que la temperatura suba a 36º grados) arrancaron durante la madrugada tanto en las calles del centro como sobre bulevar Oroño, donde hubo varios puntos donde se concentraron los estudiantes para hacer «la previa» del gran encuentro en el Monumento.
Cánticos, bombas de estruendo, bengalas y nieve loca acompañaron la espera.
A primera hora de la mañana una incesante peregrinación de adolescentes invadió la peatonal Córdoba y se encaminó hacia el bajo. Una amplio operativo de seguridad, del que tomaron parte policías, gendarmes en el Monumento y efectivos de control se encargaron de las tareas de custodia y, sobre todo, evitar excesos.
El Monumento amaneció vallado, con unos pocos puntos de ingreso bien señalizados, por donde los chicos debían ingresar en fila india, antes se les requisaban las mochilas y en caso de que se hallaran bebidas alcohólicas eran decomisadas. El operativo se llevó adelante sin inconvenientes.
En general, no hubo inconvenientes y no se registraron incidentes. Más allá del bullicio, los chicos festejaron en paz. Hay que destacar que muchos grupos de jóvenes llegaron acompañados de los padres que no ingresaron al Patio Cívico del Monumento, pero se quedaron en las inmediaciones expectantes.




