Fue uno de los primeros espacios de la red de cuidados que el municipio comenzó a construir en los años ’90. Hoy recibe con múltiples propuestas a más de 200 vecinas y vecinos de todas las edades.
Madera fue más allá de los cambios de denominación: marcó “la continuidad” de esa política en el territorio que comenzó con las infancias como prioridad y que hoy aloja no sólo a un centenar de niñas y niños, sino que se amplió a otras poblaciones hace ya algunas décadas.
“Insistimos en trabajar con los jóvenes a través del programa Nueva Oportunidad, reforzamos el espacio de mujeres y diversidades, y desde hace unos 20 años tenemos lugar para los mayores de 60 años a través de los Centros de Actividades Integrales para Adultos Mayores (Caiam)”, dijo.
Manuela Acosta tiene 86 años y más de 50 en el barrio. Vive a menos de una cuadra del Cuidar y es de las mujeres que a través de la gimnasia se sumó a las propuestas cuando se hacían en otros puntos del barrio -“primero no teníamos un lugar fijo”, recordó- y más tarde en los salones de España 6755.
“Acá hacemos gimnasia pero también otras cosas”, afirmó antes de empezar a enumerar incontables actividades y talleres de los que formó parte a través de los años. “Tengo en mi casa pinturas, bordados, costura, pero sobre todo nos entretenemos”, reconoció.
Sus años como almacenera le hacen imposible olvidar que el lugar que actualmente ocupa el centro fue un supermercado: “Era el Supercoop y cuando llegaron, yo tuve que cerrar”.
El comedor como punto de partida
Guillermo Beltramo coordinaba el Distrito Sudoeste de la Municipalidad cuando a mediados en la década del ‘90 el espacio se inició como ‘comedor municipal’ para después, en 1996, convertirse en uno de los centros Crecer de la red que comenzaba a construirse.
“Estuvo entre los primeros”, afirmó y remarca el enfoque específico que por entonces tenían en las infancias.
“Era un momento en que se habían detectado casos de desnutrición, por lo cual se comenzó a trabajar fuerte con los chicos y en la inclusión de las mamás colaboradoras que se capacitaban en nutrición”, relató sobre un momento en que los espacios permitían trabajar, además, con huertas e incluso cría de animales.
En ese proceso, Olga Ponce fue una figura central como coordinadora de centros. Hasta no hace mucho se desempeñó como coordinadora de Políticas Alimentarias de la Dirección de Integración de Políticas Sociales, continúa siendo una referencia de las vecinas y vecinos que se acercan a las actividades y tras su fallecimiento fue homenajeada en la celebración de estos 30 años.
“Todavía nos pasa que entrevistamos a la gente para sumar a las propuestas o se acercan vecinos a pedir ayuda alimentaria o escucha y tienen en Olga una referencia ineludible de años atrás”, destacó la coordinadora y agregó: “Su memoria está intacta”.
Una continuidad
Más allá de los cambios de denominación y adaptaciones a los diversos escenarios, el Centro Cuidar se constituyó no sólo en una referencia para las y los habitantes de la zona sur y de barrio La Flores en sus diferentes etapas de la vida, sino que también es una muestra de la continuidad de una política pública de cercanía que, no sin cambios, se mantiene en el tiempo a lo largo de 30 años.
El centro cerró 2025 con más de 160 personas participando de sus actividades e inició este año con la conformación de 13 grupalidades que son parte de las diferentes propuestas socioeducativas para niñas y niños de primera y segunda infancia, adolescentes y jóvenes, y personas mayores.
“Desde siempre pensamos en la integralidad de los abordajes y coordinamos con los equipos de los centros de salud de la zona, así como con las escuelas”, dice Madero sobre la actualidad del lugar que desde ahora, con un espacio que lleva el nombre de Olga Ponce, abre sus puertas este año a más de 200 usuarias y usuarios de todas las edades.




