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EN CONCORDANCIA CON SU VOLUNTAD

El Señor me estuvo ministrando acerca de cómo debe ser la actitud de un creyente ante los desafíos, luchas y contrariedades, que se van presentando en lo cotidiano.

Puntualmente, utilizó del libro de Salmos del capítulo 32, el verso 8:

“Te haré entender, y te enseñaré el camino que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.”

La palabra usada en el original en griego para enseñaré es “yarah” (Strong #3384): instruir, dirigir, señalar, lanzar, apuntar, disparar, arrojar directamente.

Dios me estaba instruyendo que en lugar de guiarme por lo que mi razonamiento en lo natural me demandaba lo hiciese por lo que Su Espíritu disponga.

Aquí, se aplica el pasaje bíblico de la carta de Santiago capítulo 3, versos del 11 al 13:

“¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y salada? Hermanos míos, ¿acaso puede dar aceitunas una higuera o higos una vid?
Pues tampoco una fuente de agua salada puede dar agua dulce.
¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.

¿A qué se refiere el escritor de la epístola cuando habla de sabia mansedumbre?

Hay dos palabras griegas que refieren a la sabiduría: Sophia y Ginosko.

La primera, describe un aspecto de Dios, o el concepto teológico referente a la sabiduría de Dios.

Tiene que ver, aplicado a las escrituras, con una definición intelectual de Dios.

En cambio, el vocablo referenciado postreramente significa conocer pero en el sentido de tener una experiencia personal con Él.

Por ejemplo: Juan en su primera misiva en el capítulo 3, verso 24 dice:

“Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.”

En correlato con lo expresado por el apóstol, traigo a memoria de su Evangelio del capítulo 15, el verso 5:

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer ”

Cuando el Señor argumenta que nada podemos hacer se refiere a que si actuamos por nuestros razonamientos y no por lo que el Hacedor establece, por más bueno que parezca es mero activismo.

Lo que es eficaz, como acción no solamente para dar buenos frutos y extender su reino, sino también para estar equilibrados y vivos espiritualmente es hacer la voluntad de Dios.

Los de la iglesia de Efeso trabajaban arduamente, tenían paciencia, aborreciam la maldad, eran sufridos, pero habían dejado lo más importante: intimar con Jesús.(Ap.2:2-4)

A nuestro corazón llegan todo tipo de voces que quieren determinar los pensamientos y luego las acciones que éstos conllevan.

Bien lo expone en su libro el profeta Jeremías en el capítulo 17, verso 9:

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”

¿Quién lo conoce?

La respuesta a esa pregunta está en el verso que sigue:

“Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.”

Concluyendo:

La vida es un constante devenir, que exige que se tomen decisiones momento tras momento.

Si se procede de acuerdo a un impulso o parecer van a suceder tres cosas:

*Que inconscientemente se pacte con el enemigo y éste les dé a cambio un cierto “bienestar” temporal, a merced de uno eterno.(Mt.4:8-9)

* Que por ignorancia o apostasía se le dé lugar al diablo y por lo tanto éste posea legalidad en ellos, y de esa forma sean propensos a todo tipo de calamidades: temporales y eternas.(Gn.3:1-24)

*Que por temor en conjunción con la comodidad como los israelitas en el desierto no puedan cumplir con el propósito que el Señor les ha asignado y vivan de manera rutinaria y vana.(Nm.14:29)

Periodistico: Marcelo G. Margal: conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA,  FACEBOOK: COMO PEZ EN EL AGUA CHARLAS VITALES