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El sayo que le cabe a cada cual

Desde hace un tiempo, la ciudad de Rosario se caracteriza por el narcotráfico y los llamados «ajustes de cuentas» entre narcos y delincuentes.

Lo novedoso del asunto, es que ahora no solamente la agresión violenta va dirigida a aquellos que están en el hampa sino también al estilo «mafia china» se está queriendo imponer una suerte de «abono» para aquellos que tienen un negocio en los barrios populares de la ciudad y localidades vecinas.

Se les demanda una «cuota» de lo contrario pueden recibir una agresión de parte de los marginales.

Dos casos que encuadran con esto último es lo ocurrido en primer término en la localidad de Granadero Baigorria, donde dos individuos bajaron de una moto y dispararon con total impunidad a un kiosco.

Los mismos delincuentes habían robado una semana antes al comercio.

Milagrosamente, la hija de los titulares del emprendimiento de 9 años salió ilesa de la balacera.

Otro caso donde se quiso intimidar tanto al titular como a los empleados fue en una carnicería donde consecutivamente, el lunes 9 de agosto los malhechores dispararon contra un portón, el martes contra el auto del dueño y el jueves de la misma semana una persona que pasaba caminando disparó contra el frente del local y se fue.

En los dos últimos atentados, dejaron mensajes intimidatorios.

A manera de reflexión les digo lo siguiente:

En el «Museo Estadounidense Conmemorativo del Holocausto», en Washington DC, está escrito el texto cuya autoría es del pastor Luterano Martín Niemoller, erróneamente atribuido al dramaturgo Alemán Bertolt Brecht que a continuación les comparto:

«Primero vinieron por los socialistas,/y yo no dije nada, porque yo no era socialista.

Luego vinieron por los sindicalistas,/y yo no dije nada, porque yo no era sindicalista.

Ds. Martin Niemöller 

Luego vinieron por los judíos,/y yo no dije nada, porque yo no era judío.

Luego vinieron por mí,/y no quedó nadie para hablar por mí.»

En su novela «La Condición Humana», André Malraux expresa lo que a continuación les comparto:

«No me gusta el humanitarismo que está hecho con la contemplación del sufrimiento.»

Con respecto a lo citado, no sirve solamente indignarse con todo lo que nos está coaccionando.

No es la mismo la responsabilidad que tiene un gobernante, un político, un juez, fiscal o auxiliar de la justicia que un ciudadano de a pie.

Lo anterior, no implica un compromiso compartido entre los que constituimos nuestro hábitat.

De una vez por todas tenemos que comprender que no estamos en un hotel sino en una nación donde nuestro deber es exigirles a los poderes de la Patria que cumplan con la función para la que han sido ungidos, ya que el pueblo le ha otorgado la administración de gobierno a sus representantes.

Ejerciendo dichos cargos para servir y no meramente para ocupar una función que les dé estatus social, dinero y poder.

Suscribe: Marcelo G. (Para lo periodístico: Margal: conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA, que se emite los viernes a las 24:00 hs por la 93.5 FM «RADIO DEL PLATA ROSARIO»)