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EL MOTIVO DE LA BENDICIÓN Y LA MALDICIÓN

Voy a citar del libro de Daniel del capítulo 2 el verso 21 y luego haré una reflexión acerca del mismo.

«El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.»

El pasaje que he compartido expresa que el Señor quita y pone gobernantes. La pregunta es la siguiente: ¿por qué los pone en algunos casos para beneficiar a los gobernados y en otras ocasiones para atribularlos?

La respuesta a lo anterior está en el libro de Deuteronomio capítulo 28.

En dicha porción de la Biblia, que he nombrado, en los versos 1 al 14 se expresa que si se oye atentamente la voz de Dios y se guarda y pone por obra todos los mandamientos, la promesa es que el Señor exaltará a esa nación.

En cambio, si no se oye la voz del Señor y el pueblo no procura cumplir todos los mandamientos y sus estatutos vendrán sobre ellos las maldiciones descriptas del verso 16 al 68 del capítulo que he nombrado.

En cuanto al primero de los casos, Israel alcanzó el punto más destacado de su historia como nación con el rey Salomón: honor, bienes, poder, respeto entre todos los pueblos, sin ninguna duda por su talento administrativo.

En cambio, el pueblo hebreo tuvo su periodo más oscuro con los reinados de Acaz y Manasés, ya que se entregaron a los dioses falsos y prácticas erráticas.

Acaz reina con iniquidad Judá.
Por ejemplo: ofreciendo a su hijo en sacrificio pagano. Al tiempo que hace un nuevo altar, destruye el *Mar de Bronce y cambia la manera de efectuar sacrificios en el templo. (2 R. 16:1-20; 2 Cr. 28)

En el caso de Manasés hace volver a Judá a la idolatría y llega al punto que hace sacrificar a un hijo suyo a un falso dios. (2 R. 21:1-18; 2 Cr. 33:1-9)

Para concluir les compartiré del libro de Proverbios del capítulo 26, el verso 2 y después haré un breve comentario.

«Cómo el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa.»

La maldición no viene nunca sin motivo. Los malos gobernantes son el emergente de la condición espiritual de un país.

Lo que acabo de decir va en correlato con un dicho popular: <los pueblos tienen los gobiernos que se merecen>.

Algunos dirán: pero yo soy una buena persona, honesta, que trabaja, le doy una cobertura a todo nivel a mi familia, no tengo vicio alguno, ¿por qué tengo que padecer la maldad de los que están en el poder?

La respuesta es muy simple: no solamente se es cómplice de la maldad por acción, sino también por omisión.

*Mar de bronce: era un recipiente circular, de diez codos (4,40 metros) de diámetro y cinco de profundidad (2,20 metros), de un palmo de grosor (la medida entre un extremo del dedo pulgar y el extremo del menique con la mano extendida <aproximadamente entre 15 a 20 cm>) El cual mandó fundir Salomón para el templo de Jerusalén.
Estaba delante del mismo para que los sacerdotes hicieran sus abluciones antes y después de los sacrificios.

Suscribe: Marcelo G. (Para lo periodístico: Margal: conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA, que se emite los viernes a las 23:00 hs por la 93.5 fm Radio del Plata Rosario)

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