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El himno y el hábitat de la niñez

La desigualdad social atraviesa a la infancia e impacta en carencias habitacionales, ambientales y alimentarias. En una Argentina soñada para la equidad desde sus orígenes, este presente agrava las condiciones vitales día a día. Y ofrece esta realidad desfigurada por las pesadillas impuestas al servicio de unos pocos.


Por Carlos del Frade

(APe).- Un pibe de veinticinco años, hace mucho tiempo atrás, cuando se estaba inventando algo que luego sería Argentina, escribió versos que se transformarían nada menos que en el himno nacional. Aquel muchacho soñaba que se levantaba a la faz de la Tierra una nueva y gloriosa nación, coronada su sien de laureles y a sus plantas rendido un león. Vicente López y Planes no quería reyes ni reinas, quería que en el trono de la vida cotidiana estuviera la noble igualdad. Eso sería el sinónimo de vivir con gloria.

Mientras las mayorías populares crujen del dolor como consecuencia de las políticas económicas impuestas por el imperio en decadencia, el presidente que no repara en el tamaño de la crueldad disfruta de su megalomanía, marioneta escalena del poder económico concentrado y extranjerizado.

En la Argentina no imaginada en esos versos fulgurantes de esperanza escritos por ese muchacho de veinticinco años, se acaba de conocer un informe que da cuenta de la realidad habitacionales de las chicas y los chicos.

Sostiene el documento que “los problemas predominantes en el entorno habitacional que impactan en la infancia, en términos de su frecuencia, son los siguientes: la inseguridad en los vecindarios (77%), la carencia de servicios públicos como desagües, veredas y pavimentos (56%), la presencia de drogas (54%), la falta de acceso a la red de gas (53%), la contaminación ambiental (48,6%), la ausencia de sistemas cloacales (38%), y en menor medida, situaciones de precariedad habitacional (19%), hacinamiento (18%) y tenencia irregular de vivienda (10%). Además, un punto crítico es el acceso al agua, ya que el 15% de los niños/as no dispone de agua corriente y el 20,5% tiene una mala calidad del servicio de agua”.

Agrega que “la desigualdad social agrava estas privaciones ambientales, especialmente para los niños/as y adolescentes más desfavorecidos económicamente. Esta situación se evidencia con mayor crudeza en el Conurbano Bonaerense y el Gran Tucumán, aunque las disparidades también existen en otros entornos urbanos, como se detalla en el informe”.

Añade que “la inseguridad y la presencia de drogas en los vecindarios representan barreras significativas para aspectos fundamentales de la socialización de los niños/as y adolescentes, ya que limitan su capacidad de jugar en espacios públicos y de desplazarse de forma autónoma hacia la escuela u otros lugares”.

Por otro lado, “los problemas ambientales y el déficit de servicios públicos en los barrios están interrelacionados, ya que la falta de desagües, por ejemplo, puede propiciar la propagación de enfermedades graves como el dengue. Asimismo, el acceso a agua potable, condiciones adecuadas de saneamiento y gas domiciliario son cruciales para la nutrición y la salud de los niños/as, así como para su desarrollo físico y sus capacidades educativas”.

Además, “cerca del 20% de los niños/as y adolescentes viven en condiciones de hacinamiento o en viviendas precarias, lo que limita su desarrollo personal al no contar con espacios para la privacidad, el descanso adecuado o la interacción social con sus pares. La precariedad habitacional también conlleva riesgos para su supervivencia y bienestar”.

Por último, “aproximadamente el 10% de los niños/as y adolescentes residen en viviendas informales, lo que genera inestabilidad y vulnerabilidad en su entorno habitacional, lo que probablemente afecta negativamente el bienestar psicológico de los adultos a cargo de su cuidado y crianza”.

Con respecto al medio ambiente “en el segundo semestre de 2023, se estimó que casi la mitad de la población de niños/as y adolescentes en la Argentina urbana vivía en un espacio socio residencial con algún déficit en las condiciones del medio ambiente de vida. Las plagas son el primer problema que se registra, seguido por basurales a cielo abierto, quema de basura y, en menor medida, se registra la presencia de fábricas contaminantes. En este aspecto, se evidencia una significativa desigualdad social regresiva para los niños/as y adolescentes más pobres, tanto es así que los niños/as adolescentes en el estrato social trabajador marginal tiene el doble de probabilidad de vivir en un medio ambiente contaminante que un par en el estrato medio profesional. Esta problemática afecta al 40% o más de los niños/ as y adolescentes de los aglomerados urbanos del país, pero en mayor medida a los que residen en el Conurbano Bonaerense (especialmente en zona oeste y sur), y a más del 70% de los niños/as y adolescentes tucumanos”.

Por otro lado, el déficit de acceso a la red de cloacas y red de gas afecta al 37,7% y al 53,4%, respectivamente. Mientras que las dificultades en el acceso al agua segura alcanzan al 15,4% y el 20% reside en un barrio con mal servicio de agua (se corta el servicio, el agua no es segura, entre otros). Los problemas de acceso al agua afectan especialmente a la infancia y adolescencia en situación de pobreza, y en el Conurbano Bonaerense. La calidad del servicio de agua también afecta a las infancias en barrios más vulnerables y en el Conurbano Bonaerense, pero también es grave el problema en el Gran Rosario y en el Gran Tucumán.

En tanto, “la carencia de red de cloacas afecta a casi el 38% de la población de niños, niñas y adolescentes en el país. Este problema aqueja a quienes pertenecen a los estratos sociales más vulnerables, y a los residentes del Conurbano Bonaerense, Gran Córdoba, y Gran Tucumán”.

Más de la mitad de los niños, niñas y adolescentes del país reside en viviendas que no pueden acceder a la red de gas. Esta carencia afecta más a las poblaciones con menor nivel socioeconómico, pero es transversal a casi todos los aglomerados urbanos del país. Especialmente elevado en el Gran Tucumán, y muy menor en Ciudad de Buenos Aires y Gran Mendoza.

Estos números son la consecuencia de la enorme distancia entre aquellos versos repletos de ideales y sueños y esta realidad desfigurada por las pesadillas impuestas al servicio de unos pocos.