Animadoras y animadores juveniles del polideportivo de zona sur recorrieron escenarios de los Juegos, participaron del Fan Fest y conocieron nuevas disciplinas y atletas de todo el continente.
Salir del espacio cotidiano, conocer otras disciplinas y encontrarse con atletas de distintos países permitió a estos jóvenes tener contacto con una dimensión del deporte que muchas veces se percibe lejana. Durante el recorrido, pudieron observar competencias de alto nivel, conocer los escenarios de los Juegos y compartir una experiencia que puede dejar nuevas inquietudes y motivaciones.
Las y los protagonistas de vivencia forman parte de Animadores Juveniles, un proyecto que la Secretaría de Deporte y Turismo desarrolla desde 1998 y que promueve la participación y la inclusión de jóvenes comprometidos con sus comunidades. Son chicas y chicos de entre 13 y 21 años que se forman en liderazgo, trabajo en equipo, comunicación, resolución de conflictos, juegos y deportes.
A partir de ese proceso, asumen un rol activo en los polideportivos y clubes, donde organizan actividades, coordinan propuestas y participan de jornadas y acciones comunitarias. Por eso, la visita a los Juegos también puede leerse como parte de ese proceso de formación, ya que no se trató solamente de observar una competencia internacional, sino de incorporar una experiencia que puede ampliar sus referencias, despertar nuevos intereses y fortalecer el vínculo que ya tienen con el deporte.
“Lo más importante de esta experiencia es que los Juegos no quedan solamente en los escenarios donde se desarrollan las competencias. Cuando un joven de un poli tiene la posibilidad de ver de cerca a atletas de esta jerarquía, conocer otras disciplinas y vivir un evento de esta magnitud, se amplía su mirada sobre todo lo que puede encontrar en el deporte”, manifestó la directora general de Deporte Comunitario, Carla Fiorentini, a modo de análisis del recorrido que hicieron chicas y chicos.
Y continuó: “En el caso de los animadores juveniles, además, hay algo muy valioso: son jóvenes que después vuelven a sus barrios y tienen la posibilidad de compartir esa experiencia con otros. Por eso creemos que el impacto de los Juegos también se construye de abajo hacia arriba, generando entusiasmo, despertando intereses y fortaleciendo los espacios deportivos que funcionan durante todo el año”.
Por último, la funcionaria resaltó: “Rosario tiene una política deportiva que se sostiene en los clubes, los polideportivos y en el trabajo cotidiano con niños y jóvenes. Los Suramericanos nos permiten poner esa política en contacto con el deporte internacional y mostrar que detrás de cada gran competencia también hay una comunidad que practica, participa y encuentra en el deporte un espacio para crecer”.
El recorrido de las y los animadores juveniles del polideportivo de zona sur hizo que pudieron acercarse a una competencia internacional y conocer de cerca una realidad deportiva diferente. Sin embargo, la experiencia puede cobrar sentido después, cuando regresan a su comunidad.
En ese sentido, el desafío es que el entusiasmo de estos días tenga continuidad y que lo visto en los Juegos pueda convertirse en conversación, motivación, participación y nuevas oportunidades para otras chicas y chicos. A su vez, que la competencia internacional no quede solamente en el recuerdo, sino que pueda alimentar el movimiento deportivo que Rosario construye todos los días desde sus barrios.
Del escenario de los Juegos a los barrios
La posibilidad de que ese impacto se traslade nuevamente a los barrios es parte del sentido del legado que los Juegos Suramericanos dejan en la ciudad. Un joven que descubre una disciplina puede interesarse en practicarla, una experiencia compartida puede generar nuevos vínculos, y el conocimiento de los escenarios deportivos puede ampliar la percepción sobre las posibilidades que ofrece la ciudad.
Rosario cuenta con 15 polideportivos municipales que funcionan durante todo el año como espacios de deporte, recreación y encuentro. Allí, miles de niñas, niños, adolescentes y adultas y adultos participan de propuestas que hacen del deporte una herramienta de inclusión, convivencia y construcción de comunidad.
Animadores Juveniles forma parte de esos espacios. Las y los jóvenes no son solamente destinatarios de las actividades, sino también protagonistas y referentes dentro de sus propias comunidades. Se capacitan para organizar propuestas, acompañar a otras y otros jóvenes y asumir responsabilidades en los espacios donde participan.
En ese esquema, los grandes eventos deportivos pueden funcionar como una ventana hacia otras posibilidades. En esta línea, lo que sucede en los escenarios suramericanos se conecta con el trabajo cotidiano que se realiza en los barrios: chicas y chicos que empiezan a practicar un deporte, jóvenes que encuentran un espacio de pertenencia, profesora/es y entrenadora/es que acompañan procesos y polideportivos que sostienen propuestas durante todo el año.
El legado de los Juegos no se mide solamente en infraestructura, competencias o cantidad de espectadores. También puede medirse en las experiencias que despiertan nuevas inquietudes, en chicas y chicos de los diferentes barrios que descubren un deporte y en las y los jóvenes rosarinos que encuentran nuevos motivos para seguir vinculados a la actividad deportiva.
Los Suramericanos acercan a Rosario a las y los mejores atletas de gran parte del continente, pero también ofrecen la posibilidad de que ese deporte de alto nivel dialogue con la ciudad que lo recibe. Que las competencias sean una experiencia para quienes asisten y, al mismo tiempo, un estímulo para quienes practican deporte todos los días en los clubes, polideportivos y espacios públicos.





