Cuando ocupamos el tiempo en el prójimo, es increíble como todo cambia, es como mágico, todas las ansiedades que se tienen desaparecen, se comienza a sentir un gran bienestar, es inexplicable, no hay palabras para describir como va sucediendo.
Cuando nos enfrascamos en nuestros problemas, en nuestras preocupaciones, es como que no podemos lograr la salida, la paz, la solución, damos vueltas y vueltas al rededor de lo mismo una y otra vez.
Sin embargo, si nos enfocamos en ayudar a otras personas, todo parece ordenarse, es como que la ayuda viene del más allá, llámale como quieras, yo le llamo mi DIOS, cada pieza de este rompecabezas empieza a encajar en el sitio correcto, sin que yo me aflija o insista en eso que me tenía preocuopado, familiar, un compañero de estudio o de trabajo, un amigo o simplemente un desconocido.
Dentro nuestro se siente una gran paz, gran alegría, nos sentimos útiles, el poder colaborar, ayudar, dar aunque más no sea, una palabra de aliento, deja en nosotros una gran satisfacción, nace de nosotros esos suspiros que se llevan toda carga, y ese vacío es lleno de una gran plenitud de alegría, el saber que alguien pudo estar un poquito mejor, por darle una mano con una palabra de aliento, un simple consejo es algo que representa para quien lo hace mucha paz y para quien lo recibe un gran alivio, siente que no está solo, que alguien lo escucha, que le importa a otro.
Puede hastalograr la solución a su problemática y tan solo con dedicarle un poco de tiempo, un poco de cariño, aún un silencio compartido. Quizá no se pueda hacer mucho, pero ese poquito de lo que damos, sea para alguien, lo único que tenga, y gracias a eso pueda tomar la decisión de volver a levantarse y comenzar de nuevo, y te aseguro que no es poca cosa. Al realizar todo esto, tus problemas e inquietudes, seguro fueronsolucionados como por arte de magia, además de ganar una mente abierta a otros horizontes. Proba no perdés nada.
Nancy Aguilera Caviglia – Periodista.



