Para poder discutir y exigir mejoras en los ingresos de los y las choferes, nos toca lamentablemente ingresar a un debate que resulta molesto para la ciudadanía, y por ende incómodo para el poder político rosarino, y sobre todo para aquellos y aquellas que deben tomar definiciones en el Concejo Deliberante, específicamente sobre el valor del servicio de taxis para el pasajero/a.
Desde el SPT nosotros tenemos el deber de cuidar el bolsillo de nuestros trabajadores y trabajadoras, que son quienes deben pagar con el deterioro de su calidad de vida y la pérdida de sus derechos el desfasaje que arrastra desde hace muchos años la tarifa de taxi. Y hemos llegado a un punto donde esa degradación de la remuneración a los compañeros y compañeras del sector ha quedado absolutamente desvirtuada, no sólo en función del costo de vida, sino de las exigencias y los riesgos que afrontan conduciendo en las calles de una ciudad tomada por la violencia, en el desamparo más absoluto, sin mamparas, sin ART, sin obra social y sin seguro de vida.
En virtud de todo lo expuesto, nuestra demanda una vez más es que se aplique una urgente actualización de la tarifa, pero que se implementen de manera inmediata los mecanismos de fiscalización y control propuestos por nuestro gremio, algunos de ellos ya tomados como iniciativas por algunas ediles, para garantizar con efectividad absoluta que el nuevo valor al público del taxi se vuelque a las mejoras salariales correspondientes y a la regularización de la situación laboral de los y las choferes que son quienes brindan la prestación bajo un régimen más parecido a la esclavitud que a la jornada y las conquistas de un trabajador de un servicio público.





