El canciller marroquí, Nasser Bourita, se destacó como el principal protagonista de esta historia luego del Rey y es para suponer que este tremendo trabajo librado por todo el equipo de gobierno a lo largo de muchos años con epicentro en el aparato diplomático, lo puso a el en un lugar realmente atractivo, pero altamente estresante.
Imagínense, como este cronista, los distintos momentos durante el desarrollo de la historia en que seguramente Bourita escuchó a solas directivas impartidas por el Rey para rebatir algunos de los tantos inconvenientes que seguramente encontraron de parte de los intereses contra los que trabajaron con esmero y determinación durante tanto tiempo. Me permito preguntarle al canciller en que esta pensando ahora después de tal recorrido y habiendo sido activo participe de estos logros, al salir del programa televisivo donde dejó claramente explícitado el liderazgo clarividente de Mohammed VI desde el principo y hasta la reciente declaración del Consejo de Seguridad, donde por 11 votos a favor y ninguno en contra, este organismo de Naciones Unidas aceptó formalmente la propuesta presentada por Mohammed VI en aquel histórico año 2007 para encontrarle una solución definitiva al conflicto inventado por Argelia y el Polisario.
De la misma manera y aunque lo dejé para el final me encantaría adivinar en que pensó el Rey en el momento que su equipo le informó como sería la votación final y la seguridad que ni China, ni Rusia vetarían dicha resolución, teniendo en cuenta que nada ocurrió de casualidad y todo funcionó de acuerdo a lo inteligentemente planificado y trabajado por el Estado que el conduce. Por un momento y a solas, seguramente recordó el hito que fue la genialidad de otro Rey marroquí, «La Marcha Verde» gracias a la cual lograron la recuperación del Sahara o como estaba su vida 18 años atrás, cuando redactaba y presentaba ante las Naciones Unidas el trabajo titulado: «Iniciativa marroqui para la negociación de un estatuto de Autonomia de la región del Sahara».
Me permito volver a imaginar y suponer que el pasado sábado, luego de escuchar decir al canciller en canal en 2M:
Me imagino, decía, a todo este cuerpo diplomático que demostró funcionar con la misma perfección de las mejores máquinas de relojeria, donde, desde el canciller y hasta el último de los embajadores, tuvieron una participación fundamental para lograr el objetivo marcado por el Rey Mohammed VI, festejando la gloriosa etapa cumplida y el poder mirar de frente y eufóricos, el nuevo amanecer que viene para Marruecos.





