El secretario general de Obras Sanitarias analizó el presente del sindicalismo, cuestionó el rumbo político del país y destacó el rol de los gremios en la defensa de los trabajadores y la producción.
En un contexto de transformación del movimiento obrero, donde nuevas generaciones de dirigentes comienzan a tomar protagonismo, el secretario general del Sindicato de Obras Sanitarias, Silvio Barrionuevo, reflexionó sobre los desafíos actuales del sindicalismo y el escenario político nacional.
En diálogo con Panorama Gremial, el dirigente remarcó que el gremialismo atraviesa una etapa de cambios, en la que los referentes más jóvenes buscan “otra impronta” y nuevas formas de organización. “Hoy hay una actualización del modelo sindical. Hay cuestiones que ya no se resuelven como antes y requieren otro tipo de actitudes y metodologías de negociación”, explicó.
Barrionuevo también puso en valor la historia del movimiento obrero, aunque señaló la necesidad de revisar prácticas del pasado. “Nos toca atravesar momentos difíciles, como les tocó a grandes dirigentes en su momento. Tenemos que rescatar lo bueno y dejar de lado lo malo”, sostuvo.
En ese sentido, fue crítico con el gobierno nacional al considerar que existe una avanzada contra los derechos laborales. “Quienes están enfrente del modelo sindical vienen lisa y llanamente a avasallar los derechos de los trabajadores. No buscan reestructurar el país, sino debilitar a los gremios”, afirmó.
El dirigente defendió además el rol social de los sindicatos, especialmente en contextos de ausencia estatal. “El sindicato no solo hace prevalecer los derechos de los trabajadores, también cumple una función social cuando el Estado no está presente”, subrayó.
Sobre la relación entre empresas y trabajadores, Barrionuevo insistió en la necesidad de un equilibrio. “No existe un sindicato sin trabajadores ni una empresa sin trabajadores. Ambos tienen que trabajar en conjunto para salir adelante y garantizar la dignidad laboral”, señaló. Y agregó: “Los sindicatos no están para hundir empresas, sino para que crezcan y tengan superávit, porque una empresa deficitaria termina afectando el bolsillo de los trabajadores”.
En otro tramo de la entrevista, cuestionó la responsabilidad de los gobiernos en la gestión económica. “Es una mala práctica política culpar a los sindicatos de los problemas de las empresas. Muchas veces se busca tapar malas decisiones de gestión”, indicó.
Por último, el referente gremial hizo hincapié en la necesidad de dirigentes políticos capacitados y comprometidos. “Quienes conducen un gobierno deben estar preparados en todos los sentidos. No se puede gobernar echando culpas al pasado o a los trabajadores”, expresó.
En esa línea, advirtió sobre un cambio en el discurso político actual: “Ahora se le echa la culpa directamente a los trabajadores. Se los tilda de privilegiados y responsables de la crisis, sin entender que forman parte de un círculo esencial de consumo y producción”.
“Cuando se rompe ese círculo, se destruye la economía. Y eso es lo que está pasando hoy”, concluyó.






