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ATE Rosario acompaño a Pampa Energía por el cierre de su planta de caucho en Puerto General San Martín y crece la preocupación por el impacto laboral

La CTA Autónoma y ATE Rosario acompañaron a los trabajadores durante una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo. El cierre de la única planta de caucho sintético del país afecta a unos 130 trabajadores y genera alarma por el impacto sobre el entramado industrial del Cordón.

El cierre de la planta de caucho sintético de Pampa Energía, ubicada en el Complejo Petroquímico de Puerto General San Martín, continúa generando preocupación entre los trabajadores y las organizaciones gremiales. La unidad productiva era la única de su tipo en el país y su paralización dejó a decenas de trabajadores ante un escenario de desvinculaciones y reubicaciones.

En ese marco, la secretaria general de la CTA Autónoma y de ATE Rosario, Lorena Almirón, acompañó nuevamente a los trabajadores durante la audiencia realizada este lunes en la sede del Ministerio de Trabajo de Rosario.

Desde el sector gremial cuestionaron el cierre de la planta y advirtieron por sus consecuencias sobre el empleo y la industria nacional. Según plantearon, entre los principales factores que explican la caída de la actividad se encuentran el desplome de las compras de clientes estratégicos, como FATE, y el avance de productos e insumos importados.

La empresa había anunciado en julio el cierre definitivo de la unidad de producción de caucho sintético. En ese momento, Pampa Energía señaló que la fuerte caída del mercado local y la menor actividad de la industria del neumático habían vuelto inviable la continuidad del negocio. La medida alcanzaba a aproximadamente 130 trabajadores.

Con el avance de las negociaciones, la situación laboral derivó en acuerdos de retiro voluntario y reubicaciones. De acuerdo con información difundida en los últimos días, alrededor de un centenar de trabajadores aceptaron acuerdos de desvinculación, mientras que unos 25 fueron reubicados en otras áreas o plantas de la compañía.

Para las organizaciones gremiales, sin embargo, el conflicto excede la situación particular de los trabajadores de Pampa Energía. El cierre implica también la pérdida de capacidad productiva nacional y profundiza la preocupación por el retroceso de la actividad industrial en el Cordón del Gran Rosario.

Desde ATE Rosario y la CTA Autónoma expresaron su solidaridad con los trabajadores y sus familias y reclamaron frenar lo que definieron como un proceso de “industricidio”.

“¡Ni un despido más!”, plantearon desde las organizaciones, que continuarán acompañando los reclamos de los trabajadores afectados por el cierre.