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ANTE LA ADVERSIDAD

La vida es un desafío cotidiano.

Como bien dice Jesús en el Sermón del Monte: Evangelio de Mateo capítulo 6, verso 34:

“Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.”

Por lo tanto, el ser humano tiene que enfrentar en cada amanecer diversas circunstancias.

Si bien es cierto que hay momentos de enorme dicha hay otros que son de extrema aflicción.

La diferencia en los tiempos difíciles la hace la actitud ante ellos.

Para muchos la vida es una “pasión inútil” que termina con la muerte.

Para otros es un peregrinaje hacía la eternidad.

Según sea el paradigma que gobierne al individuo también será la actitud ante lo que haya que enfrentar.

La diferencia entre pervivir y vivir la hace en qué cimentamos la existencia: si lo hacemos con nuestras fuerzas o con las de Dios.

Si se lo hace con la voluntad lo más probable es que el protagonista o la protagonista claudique.

El que lo hace teniendo la convicción de que el Creador tiene todo bajo control y que no le va a poner una prueba que no pueda soportar seguramente va a salir fortalecido de ella.

Muchos dirán: ¿por qué él permite que las personas de bien pasen por momentos difíciles?

A mi entender los problemas y pesares vienen por diversos motivos:

*Por una herencia maldita, es decir por pecados cometidos por nuestros antepasados.

*Por ataduras de brujería heredadas.

*”Erradas al blanco” propias.

*Personas sin la cobertura de Dios y por lo tanto el diablo al tener legalidad sobre ellas ejecuta su maldad en sus diversos matices.

*Por último, como se evidencia en el Evangelio de Juan capítulo 9, versos del 1 al 3: donde había un hombre ciego de nacimiento y los discípulos le preguntan a Jesús quién había pecado él o sus padres, para que naciese en esa condición.
A lo que el Señor le responde: <Ni este pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifestaran en él.>

Concluyendo:

Los creyentes tenemos la obligación de ser canales de bendición en donde Dios nos ha plantado.

Sea cual sea la labor que hagamos para ganarnos el pan de cada día. Teniendo la certeza que por más duro que sea el proceso, como expone el profeta Jeremías en el capítulo 29, verso 11:

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para darnos el fin que esperáis.”

En cada uno de nosotros está, a partir de nuestra actitud, si lo que nos toca en suerte se va a convertir en un “haber” o en un “débito”: en un crecimiento espiritual o en una “piedra de tropiezo”.

Suscribe: Marcelo G. (Para lo periodístico: Margal: conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA, que se emite los viernes a las 23:00 hs por la 93.5 fm Radio del Plata Rosario)

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