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Aníbal Faccendini advirtió sobre los riesgos de modificar la Ley de Glaciares

El director de la Cátedra del Agua de la Universidad Nacional de Rosario cuestionó los intentos de flexibilizar la normativa vigente y alertó sobre el impacto que podría tener en las reservas de agua y el ambiente.

En el marco de un debate que vuelve a instalarse en la agenda pública, el doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales y director de la Cátedra del Agua de la Universidad Nacional de Rosario, Aníbal Faccendini, expresó su preocupación por los proyectos que buscan modificar la Ley de Glaciares en la Argentina.

Durante la entrevista, el especialista sostuvo que la normativa vigente, sancionada en 2010, no necesita cambios sino una aplicación efectiva. “Es una ley muy sabia. No hay que modificarla ni tocarla; lo que hay que hacer es cumplirla y cuidar el agua”, afirmó.

La discusión sobre la posible flexibilización de la ley surge en un contexto de presión por parte de sectores vinculados a la actividad minera. Según explicó Faccendini, algunos proyectos apuntan a “alivianar” las restricciones para facilitar el desarrollo de emprendimientos extractivos en zonas cercanas a glaciares y áreas periglaciares.

Para el especialista, el planteo invierte el sentido del marco legal. “La producción minera tiene que ajustarse a la ley, no la ley a la producción minera”, remarcó, al advertir que determinadas actividades podrían afectar tanto las aguas superficiales como las napas subterráneas.

Faccendini también mencionó que provincias como Mendoza, San Juan y La Rioja dependen en gran medida del agua proveniente del deshielo para actividades productivas como la vitivinicultura y la agricultura. En ese sentido, alertó que cualquier contaminación en las zonas de origen del agua tendría consecuencias directas sobre estos sectores.

“El 70% del agua lo utiliza la agricultura, el 20% la industria y el 10% el consumo humano. Además, los glaciares contienen cerca del 70% del agua potable del futuro”, explicó.

Uno de los puntos que genera mayor preocupación es la posibilidad de reducir las áreas protegidas por la ley o transferir mayores facultades a las provincias para habilitar actividades en zonas sensibles. Según Faccendini, esto podría derivar en decisiones tomadas sin consultas amplias a universidades, especialistas o a la ciudadanía.

“El glaciar no entiende de límites políticos. La vida no tiene geografía en ese sentido”, señaló, al remarcar la importancia de proteger tanto los glaciares visibles como el hielo subterráneo presente en regiones periglaciares.

El académico también recordó que en 2019 la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró constitucional la Ley de Glaciares, tras una presentación realizada por la empresa minera Barrick Gold. “El máximo tribunal dejó claro que la ley es válida. Volver a modificarla ahora sería un retroceso”, consideró.

Para Faccendini, el debate no pasa por oponerse a la actividad minera, sino por establecer condiciones claras que garanticen la protección ambiental. “Nadie está en contra de la producción minera, pero debe hacerse con estudios de impacto ambiental serios y con la participación de las comunidades y de las universidades públicas”, afirmó.

En un contexto de cambio climático y creciente demanda hídrica, el especialista también advirtió sobre los desafíos futuros. Según indicó, para el año 2050 el consumo global de agua podría aumentar un 40%, mientras que la sequía y el aumento de las temperaturas aceleran el retroceso de los glaciares.

“Los gobiernos pasan, pero los recursos quedan. La pregunta es si queremos protegerlos o comprometerlos por necesidades económicas del momento”, concluyó.