Desde la Fundación Alameda advierten sobre el impacto de los recortes nacionales en políticas de prevención e investigación. Crecen las denuncias y preocupa la captación a través de redes sociales y ofertas laborales engañosas.
La problemática de la trata de personas en Argentina atraviesa un escenario de creciente preocupación. Así lo advirtió Nicolás del Mastro, abogado de la Fundación Alameda, quien señaló que los recientes recortes del Gobierno Nacional han debilitado las estructuras estatales encargadas de prevenir, investigar y asistir a las víctimas de este delito complejo.
En diálogo en nuestro streaming de Así es Nuestra Vida, Del Mastro explicó que desde la organización impulsan un pedido de acceso a la información pública para conocer el estado actual de las políticas contra la trata. “No sabemos cómo está hoy la persecución y la prevención de este delito en Argentina porque dejaron de realizarse relevamientos oficiales y no hay estadísticas actualizadas”, afirmó.
Ante esta falta de datos, la Fundación Alameda comenzó a elaborar informes propios bajo el nombre “Pulso contra la trata”, donde registran denuncias realizadas por víctimas y familiares en distintas provincias. Según detalló, los casos muestran una fuerte presencia en zonas de frontera, vinculados a ofertas laborales en países limítrofes y a nuevas modalidades de captación en entornos digitales.
“El delito se deslocalizó y se volvió mucho más dinámico. Hoy la virtualidad es el principal espacio de captación, especialmente para niños, niñas y adolescentes, pero también para adultos en situación de vulnerabilidad”, explicó el abogado. En este sentido, advirtió que muchas de estas situaciones comienzan con propuestas laborales atractivas que terminan en explotación laboral o sexual.
Del Mastro también señaló la relación entre la trata y otros delitos, como el narcotráfico, donde personas son utilizadas como “correos humanos” en contextos de necesidad económica. “La crisis económica genera condiciones propicias para que estas redes se aprovechen. Personas sin oportunidades terminan siendo captadas bajo engaño o coerción”, indicó.
En su análisis, el letrado describió una “tormenta perfecta” que favorece la expansión del delito: precarización laboral, reformas que amplían la inestabilidad en el empleo, desregulación de controles en el transporte y debilitamiento de organismos clave como Migraciones. A esto sumó la eliminación de programas de asistencia a víctimas, lo que agrava la situación de quienes logran salir de redes de explotación.
“La falta de respuesta estatal genera una sensación de impunidad. Casos sin resolver, como desapariciones de menores, evidencian fallas graves en los sistemas de investigación y justicia”, sostuvo. Además, remarcó que la reinserción de las víctimas es uno de los aspectos más críticos: “Argentina había avanzado en políticas de acompañamiento, pero hoy esos programas están desfinanciados o directamente eliminados”.
Otro eje de preocupación es el rol de la tecnología. Según Del Mastro, las redes sociales y plataformas digitales se convirtieron en herramientas clave para la captación, especialmente en contextos de hiperconectividad y falta de control adulto. “Lo que puede empezar como grooming o difusión de imágenes sin consentimiento puede escalar hacia situaciones de explotación”, alertó.
En este contexto, desde la Fundación Alameda plantean la necesidad de un abordaje integral que incluya regulación del entorno digital, fortalecimiento institucional y políticas públicas sostenidas. “Es fundamental que el Estado retome un rol activo, porque si no, la lógica del mercado termina regulando estos espacios, y eso implica mayor exposición para los sectores más vulnerables”, advirtió.
Finalmente, Del Mastro destacó la importancia de recuperar una agenda pública centrada en la lucha contra la trata, recordando el compromiso histórico de distintos sectores y figuras como el Papa Francisco, quien impulsó la visibilización de esta problemática a nivel global.
“Reconocer que el problema existe es el primer paso. La trata no es algo lejano: ocurre en nuestro país y muchas veces cerca de donde vivimos”, concluyó.





