El presidente Alberto Fernández padece una gastritis erosiva con signos de sangrado y aspira a retomar su agenda en Bali. El diagnóstico llegó tras cuatro horas de espera luego del episodio en el que el mandatario sufrió mareos y una descompensación que lo obligó a suspender su participación en la apertura del G20.
«Fue un episodio complicado. Sangró mucho y eso le provocó la descompensación», revelaron fuentes de su entorno sobre la situación del mandatario que debió realizarse estudios en el Sanglah General Hospital, el centro de salud más grande de Bali, donde optaron por colocarle suero.
A través de un nuevo comunicado de la unidad médica del jefe de Estado, en el que se detalló que debió a hacerse estudios de diagnósticos para preservar su salud, se indicó: «En el día de la fecha el Señor Presidente de la Nación Argentina, Dr. Alberto Ángel Fernández fue evaluado medicamente, se diagnosticó una gastritis erosiva con signos de sangrado, recibió el tratamiento médico adecuado encontrándose en buen estado de salud y reanudando sus actividades con control médico».



