Desde hace 27 años, el nombre de José Luis Cabezas está asociado a los costos de mostrar y nombrar a los grandes empresarios que son dueños de negocios legales e ilegales. ¿Cuántas fotografías nos faltan para conocer a los que mueven los hilos el flujo de dinero en la provincia de Santa Fe y la Argentina que vinculan exportaciones y bandas narcopoliciales?. ¿Cuántas y cuántos trabajadores de prensa y reporteras y reporteros gráficos sufren condiciones laborales y salariales precarias?. Hay nuevo Yabranes que siguen desconocidos y distintas formas de explotación laboral para las personas que intentan contar y mostrar quiénes son los multiplicadores del dolor. Por eso tiene sentido, como siempre, recordar, volver a pasar por el corazón, aquel asesinato de José Luis Cabezas. No solamente para no olvidarnos de él, si no para seguir mirando alrededor y descubrir a los delincuentes de guante blanco.





