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EL ÚNICO CAMINO

Les voy a compartir del Evangelio de Mateo del capítulo 7, los versos 13 y 14 y después les haré un comentario.

 

«Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.»

 

Lo transcrito me lleva a reflexionar lo siguiente:

 

Entrar por la puerta estrecha no es una opción sino algo imperativo.

 

¿Pero quién es la puerta?

 

La puerta es Jesucristo. Eso está evidenciado en el libro de Apocalipsis capítulo 3, verso 20:

 

«He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.»

 

Además de ser la puerta, el Señor es el camino. Prueba de ello es lo que está establecido en el Evangelio de Juan capítulo 14, verso 6:

 

«Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.»

 

Con respecto a lo que he citado:

 

El ser humano busca de esquivar la verdad a través de caminos alternativos a ella. Porque la verdad no pasa por mejorar lo que el ser humano es sino crucificar la vida del «viejo hombre», estableciendo en cada persona que le ha entregado su vida a Jesús la experiencia del Cristo resucitado.

 

Como bien dice Pablo en la carta a los Gálatas capítulo 2, verso 20:

 

«Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.»

 

Lo que expresa el Apóstol está en relación con lo que el Señor nos invita a hacer en el Evangelio de Mateo capítulo 11, versos 29 y 30:

 

«Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.»

 

Pero, ¿cuál es el yugo del Señor?

 

Un exegeta lo expresa de esta manera:

 

«El yugo del Señor está basado en su amor. No nos hace soportar el yugo solos, él comparte con nosotros la carga, su poder nos lleva a vivir y soportar las circunstancias que él nos impone para nuestro crecimiento espiritual. La carga de la vida la sustenta el Señor.»

 

Por otra parte, ser manso y humilde de corazón no significa falta de carácter, una actitud pasiva o ser un pusilánime. Significa ser bondadoso y gentil, mostrando fortaleza, serenidad, sana autoestima y dominio propio.

 

Para que lo pretérito sea posible, tenemos que hacer lo que manifiesta el Cristo en el Evangelio de Juan capítulo 15, versos 4 y 5:

 

«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.»

 

Cómo relata el profeta Isaías en el capítulo 53, verso 6 de su libro:

 

«Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó con el pecado de todos nosotros.»

 

Lo que he citado va en concordancia con lo que está escrito en el libro de Proverbios capítulo 14, verso 12:

 

«Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.»

 

Conclusión:

 

Toda persona que no ha tenido una revelación de Dios, en la persona de Jesucristo, está en un camino de muerte.

 

Porque como está establecido en el libro de de los Hechos, en el capítulo 4, verso 12:

 

«Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.»

 

Podés tener desde una «espiritualidad» de cualquier tipo, pasando por una quimera hasta una religión (incluida la evangélica), pero si no has tenido una experiencia personal con Jesús no tenés vida eterna.

 

No importan tus «buenas obras». No importa tu «filantropía». No importa cualquier acto heroico que hayas hecho. El abismo que hay entre Dios y los hombres sólo lo zanja el Señor mediante su obra sacrificial en el Calvario.

 

Suscribe: Marcelo G. (Para lo periodístico: Margal: conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA, que se emite los viernes a las 23:00 hs por la 93.5 fm Radio del Plata Rosario)

 

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