Tremendo revuelo en el colegio Nº 261 de Empalme Graneros tras el abuso por parte del portero a un menor de 4 años y otros abusos que posteriormente fueron revelados.
La secretaria de Gestión Territorial educativa del Ministerio de Educación de Santa Fe, Daiana Galló Ambrosi, explicó este miércoles que la cartera “activó el protocolo” para hechos de abuso sexual tras lo ocurrido en el jardín Nº 261 del barrio Empalme Graneros, posteriormente de que la madre de un alumno denunciara el martes por la noche formalmente que su hijo había sufrido abuso sexual.
La funcionaria informó que se inició un sumario al portero de la institución, que tuvo que ser sacado por la policía, y que en abril pasado otra madre había realizado una denuncia por maltrato a su hijo que sufre trastornos del espectro autista.
Continúa el tan conmovedor caso que tuvo una fuerte repercusión, no sólo por parte de los vecinos, sino también que un grupo de padres se encontraron en el jardín ubicado en calle «La República 5700» reclamando justicia que por parte del Municipio se empezaron a tomar algunas medidas.
Hechos alarmantes, niños de tan sólo 4 y 5 años aterrorizados por una persona que los engañaba, que los llevaba a una casita a la cuál él llamaba «Casita de la música» para «jugar», los niños la llaman «Casita del terror» debido a que esta persona los llevaba ahí dentro, les ponía cinta en la boca, amenazaba con balear a la familia si hablaban y además abusaba de ellos tocándole sus partes intimas.
Hoy se esperan declaraciones de más niños que hayan pasado por situaciones similares, la investigación sigue en curso y estas son citas de palabras tal cuáles que dijo la madre del niño de 4 años que fue una de las víctimas de estas causas:
«Mi hijo vino normalmente cuando salió de la escuela, vino, entro a la escuela y la directora lo hizo pasar, cuándo lo hizo pasar ella se metió por acá (señalando el lugar) y no vio dónde entro mi hijo, el tipo estaba esperándolo en el patio y lo llevó a la casita, lo manoseo y le metió el dedo en la cola, mi hijo tenía rasguñada la cola, no alcanzó a abusarlo penetralmente pero lo abusó», además agregó que el hijo le decía: «ya esta mami, ya pasó».
Mientras la investigación continúa su curso y la Justicia avanza con las medidas correspondientes para esclarecer lo ocurrido, el caso sigue generando conmoción entre vecinos y organizaciones que acompañan a la víctima. Detrás de cada expediente hay una historia marcada por el dolor, la búsqueda de respuestas y la necesidad de que los hechos no queden impunes. En Empalme Graneros, la expectativa permanece puesta en el avance de la causa, con la esperanza de que se conozca toda la verdad y que prevalezcan la justicia y la protección de quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.






