A partir de este lunes 6 de diciembre comienza el juicio a los 17 policías de la comisaria 7º y dos de la Dirección de Asuntos Internos acusados por el crimen de Franco Casco.
El delito más grave recae contra el jefe Diego Alvarez y los agentes Cecilia Contino, Walter Benítez y Fernando Blanco, quienes están imputados por desaparición forzada seguida de muerte y por la aplicación de torturas a la víctima.
Les siguen César Acosta, Guillermo Gysel, Cintia Greiner, Rocío Hernández, Marcelo Guerrero, Enrique Gianola Rocha y Esteban Silva, procesados por desaparición forzada seguida de muerte. Por la participación secundaria en este mismo delito están imputados Elisabeth Belkis, Franco Zorzoli, Rodolfo Murúa, Walter Ortiz, Romina Díaz y Ramón Juárez. En tanto que los policías Pablo Síscaro y Daniel Escobar, de Asuntos Internos, están acusados de encubrimiento.
Hay cuatro partes querellantes. Una por la Defensoría General de la Nación en representación del padre de la víctima. Otra particular de parte del hijo de Casco y una en nombre de un hermano de la víctima. A su vez en septiembre pasado el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla Corti, confirmó que volvería a asumir el rol de querellante de cara al juicio.
En principio, según se estableció en el cronograma de audiencias, las jornadas serán los lunes 6, 16 y 28 de diciembre a las 9. Luego continuarán los días 8 y 9 de febrero y a partir de entonces todos los jueves y viernes hasta la finalización del juicio. El tribunal habilitó el auditorio de la Cámara Federal de Apelaciones, de calle Entre Ríos al 400, para que el público general –con prioridad de los familiares de la víctima e imputados- puedan presenciar el debate por videoconferencia.
Lo ocurrido en 2014
A mediados de octubre de ese año se conoció el caso de una mujer que buscaba a su hijo, de quien solo tenía la certeza de que había estado detenido en la comisaría 7ª de Rosario. Franco Casco, de 20 años y con domicilio en la localidad bonaerense de Florencio Varela, había llegado a la ciudad a visitar a unos familiares. Unos días después le avisó a su madre que volvería a Buenos Aires, adonde llegaría al amanecer siguiente después de tomarse el tren desde la estación Rosario Norte. Sin embargo nunca regresó y no se supo más de él hasta que el 30 de octubre su cadáver apareció en las aguas del río Paraná. Este lunes comenzó el juicio oral contra 19 policías de la provincia acusados de hacer desaparecer, torturar y causar la muerte del joven y luego ocultar su cuerpo.




