«No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.»(Isaías 41:10)
¿Qué te mantiene vivo?
La pregunta que acabo de formular puede tener distintos tipos de respuesta según sea la condición espiritual de quién la responda.
Hay personas que la mantiene viva la familia. Otras el ejercicio de la profesión u oficio que realizan.
Después están aquellos que los hace «vivir» desde su necedad la idolatría hacia alguien o algo.
Y además, en un sentido negativo de existir, hay personas que están sumidas en alguna adicción como pueden ser el adulterio, la fornicación, el alcohol, las drogas, el juego, el cigarrillo o la pornografía.
Hasta ahora enumeré, en primer termino, fundamentos finitos y luego despropósitos.
Pero los que transitamos el angosto camino de la gracia: ¿qué nos determina?
La respuesta a lo pretérito es la certeza de que Dios, en la persona del Espíritu Santo por la obra consumada del Calvario que habita en nuestro ser guiándonos, fortaleciéndonos y pase lo que pase nos llena de un amor que nos alienta y sustenta ante cualquier circunstancia negativa o dolorosa.
Porque todo aquel que ha vivenciado lo anterior ya no depende de su fuerza física, su inteligencia, la preparación cultural, el poder humano en cualquiera de sus formas, las riquezas o el status social sino en el que dió su vida en la cruz para hacer posible la venida universal del *Paráclito en todos aquellos que recibieron al Señor como salvador.
Lo expresado anteriormente, te posiciona en la actitud del apóstol Pablo en la carta a los Romanos capítulo 8, versos 38 y 39 que a continuación transcribo:
«Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.»
En relación a lo citado:
Si tenemos todos los tesoros del mundo y no tenemos a Jesucristo como sustento de nuestra entidad estamos en un grave problema.
Pero aunque en lo natural aparentemos estar en inferioridad de condiciones por nuestro aspecto físico, nuestra cognición o la condición social, al tenerlo a Él lo poseemos todo.
Esteban, el primer mártir de la fe cristiana, para alguien que no tiene discernimiento espiritual murió derrotado al ser lapidado por los religiosos de su época.
Pero para todos aquellos que le hemos entregado nuestras vidas al Redentor del mundo el joven creyente mencionado estaba dando cuenta con su testimonio ante sus verdugos de un amor y una paz al revelárcele el mismo trono de Dios y a Jesús: la segunda persona de la Trinidad a la diestra del Padre revelándole la gloria.
Por lo tanto, Esteban venció su naturaleza pecadora a través de permanecer fiel hasta el final al que lo había redimido de toda culpa, limitación o temor.
Finalmente: mi anhelo, es que cada uno de ustedes enfrente cada tiempo de oscuridad sostenidos por el autor y consumador de la fe: el Verbo Encarnado para darles la posibilidad de ser autoritativos, poderosos y vencedores ante todo lo que el mal pretende hacer.
Por todo lo compartido, lo que nos debe fundamentar, para vivir y no «pervivir» es estar cimentados en la gracia de tener al Creador a nuestro favor.
*Paráclito: nombre que se le da al Espíritu Santo.

Suscribe: Marcelo G. (Para lo periodístico Margal conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA, que se emite los viernes a las 24:00 hs por la 93.5 FM «RADIO DEL PLATA ROSARIO»)


