Tras una sesión escandalosa, con represión en las puertas de la legislatura, orden de sesión alterado sin requerimientos mínimos y, finalmente, una votación que computó decisiones negativas como abstenciones, el oficialismo provincial dio por aprobada la reforma jubilatoria. Sindicatos exigen la nulidad del proceso y reclaman por la inconstitucionalidad de la ley.

La jornada fue intensa. Primero, quisieron negar el ingreso al recinto a las y los referentes gremiales. Medios difundieron imágenes de la policía barreteando las puertas. Finalmente, algunas personas pudieron presenciar sesión en un clima de hostilidad, persecución y suma tensión.

Como un espejo de lo sucedido ayer en CABA, el gobernador Maximiliano Pullaro rompió años de no represión a la protesta en la provincia con una fuerte gaseada a jubilados, jubiladas y militantes sindicales. Eso fue mientras adentro de la cámara se alteraba el orden, se proponía votar antes de las argumentaciones y, en un evento totalmente irregular, se contaron votos negativos como abstenciones.

Según afirmaron asesores legislativos, el camino a seguir será el judicial porque no quedan dudas que mañana mismo Pullaro promulgará la viciada reforma. Las denuncias no sólo vienen de sectores peronistas o de izquierda.
La misma Amalia Granata del Bloque Somos Vida dio su testimonio en medios nacionales asegurando que lo vivido este 12 de septiembre fue “un papelón, un atropello al Parlamento”. Detalló que “primero querían votar la ley y luego argumentar. No querían dejar entrar a los representantes gremiales que en forma pacífica estuvieron en las gradas. Como van en contra de la gente, la presidenta de la cámara (Clara García, PS) empezó a los gritos con que pongan la votación. No tenían los números y la dan por aprobada. Esto tiene que ser nulo. Somos siete en mi bloque que figuramos como que nos abstuvimos y votamos en contra”.








