Estación Embarcaderos vuelve a ser el escenario perfecto para que las infancias de la ciudad se reúnan, conozcan y den sus primeros pasos en ese espacio de participación ciudadana.
Carolina Balparda, directora general de Proyectos de Desarrrollo Cultural, destacó la importancia de esta iniciativa histórica por parte del municipio que incluye en su diseño de políticas públicas la perspectiva, la mirada, las ideas, las necesidades y deseos de las niñas y los niños de la ciudad: «Cada año estos chicos y chicas que se reúnen recorren la ciudad, la disfrutan, la piensan, la discuten, la trabajan. Nuestra parte como equipo de gestión de proyectos es estar a la altura, escuchar con mucha responsabilidad para acompañar ese camino a través de todas las coordinadoras y los coordinadores que llevan el consejo y colaboran para que los proyectos se implementen».
Para comenzar esta aventura, niñas y niños se presentaron y cada uno tuvo la oportunidad de compartir su nombre, intereses y expectativas para este año en el Consejo. A través de esta dinámica, se pudo observar la diversidad de ideas y personalidades que conviven en este grupo, lo que sin duda enriquecerá las discusiones y propuestas que surjan en las próximas reuniones.
Luego de la presentación, Gimelli y Silvano propusieron una actividad para que las y los flamantes consejeros comiencen a familiarizarse con la ciudad. Divididos en pequeños grupos, recorrieron Estación Embarcaderos, observando cada detalle y tomando notas sobre lo que les gustaba y lo que les gustaría cambiar.
Esta primera reunión fue solo el comienzo de un viaje lleno de aprendizaje, participación y transformación. A lo largo del año, los integrantes del Consejo tendrán la oportunidad de conocer a fondo la ciudad, debatir sobre diversos temas relacionados con la vida en Rosario y elaborar propuestas concretas para mejorarla.
El Consejo de Niñas y Niños depende de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario y es un ejemplo claro de cómo la participación ciudadana puede ser una herramienta poderosa para construir un futuro mejor. Es un espacio donde las infancias no solo son escuchadas, si no que también son protagonistas del cambio.
A lo largo de sus 28 años de historia, esta iniciativa dejó una huella imborrable en la ciudad. Sus propuestas impulsaron iniciativas como el Día del Juego y la Convivencia, la incorporación de bicicletas públicas infantiles al sistema Mi Bici Tu Bici, y la creación de espacios verdes y amigables con el medio ambiente.





