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LA INSENSATEZ, EL ALIMENTO, EL CLAMOR Y LA PALABRA

Les voy a compartir del libro de los salmos del 107, los versos del 17 al 20 y después «desmenuzaré» la porción escritural para reflexionar sobre la misma.

17- Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión y a causa de sus maldades;
18- su alma abominó todo alimento, y llegaron hasta las puertas de la muerte.
19- Pero clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones.
20- Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.

A manera de comentario:

Comienzo por analizar el verso 17:

«Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión y a causa de sus maldades.»

*En la Biblia, las palabras «tonto», «insensato» o «necio» no se refieren a la persona que carece de capacidad mental, sino por lo general al que desprecia la razón y sigue un proceder de Insensatez moral contrario a las normas justas de Dios.

¿Quién no fue insensato? ¿Quién no cometió pecado?

Cómo dice el Apóstol Juan en su primera carta en el capítulo 1, verso 10:

«Si decimos que no hemos pecado le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.»

Lo anteriormente citado, me lleva al siguiente comentario: una cosa es pecar y otra es perseverar en el pecado.

¿Cuál es la diferencia entre pecar y perseverar en el pecado?

Pecar es tener ocasionalmente una mala contestación hacia un cónyuge, un familiar, un amigo, un prójimo o tener un mal pensamiento.

Perseverar en el pecado es llevar un estilo de vida donde esto es lo que caracteriza al sujeto.

Por ejemplo: el adulterio, la fornicación, las adicciones como el alcohol, las drogas, la pornografía, el juego, entre otras.

Y como expresa el Apóstol nombrado en la epístola referenciada, en el capítulo 1, verso 9:

«Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.»

¿Cómo nos limpia el Señor de nuestros pecados?

La respuesta a la pregunta está en la primera misiva del Apóstol Pedro en el capítulo 2, verso 24:

…»quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y que por cuya herida fuisteis sanados.»

Por lo tanto, como está escrito en la esquela a los Hebreos en el capítulo 4, verso 12:

«Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.»

Es decir: a través de lo que hizo Cristo en la cruz tenemos acceso al «Trono de la gracia» para confesar nuestros pecados y ser cubiertos por su sangre. De esa manera, el Padre nos ve justos y santos.

Con respecto al verso 18 del salmo que vengo desglosando:

«Su alma abominó todo alimento, y llegaron hasta las puertas de la muerte.»

Muchas personas, a causa de la culpa, caen en depresión y les cuesta alimentarse por haber cometido alguna falta que los tortura mentalmente.

Lo que acabo de decir, es una faceta; pero como es necesario alimentar el cuerpo para tener una vida saludable hay que hacer lo propio con el alma.

El único alimento que la vivifica y la nutre es la Palabra de Dios: la Biblia, que del Génesis al Apocalipsis nos da a conocer a Jesucristo y al hacerlo nos revela el corazón de Dios Padre.

Siguiendo el análisis del salmo 107 ahora es el turno del verso 19:

«Pero clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones.»

Cuando uno clama a Dios, él siempre responde y parafraseando al Salmo 40 él se inclina al que le invoca oyendo su clamor y lo saca del pozo de la desesperación y del lodo cenagoso. Y nos afirma en él que es la roca inconmovible.

Finalmente, el verso 20 del salmo 107 expresa:

«Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.»

Cómo expone el autor del salmo 119, en el verso 105:

«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.»

La palabra, al ser lumbrera y por lo tanto discipar las tinieblas es lo único que puede sanar toda herida donde un psicólogo, un psiquiatra o un médico clínico no puede hacerlo.

Porque los profesionales que he nombrado pueden accionar terapias que como máximo llegan a la mente del paciente pero la palabra de Dios llega a lo medular del ser que es el espíritu.

Por lo tanto, la palabra rompe todo yugo que el mal pone como carga en cualquier entidad humana que deposite su fe en ella.

*Diccionario Bibliatodo

Suscribe: Marcelo G. (Para lo periodístico: Margal: conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA, que se emite los viernes a las 23:00 hs por la 93.5 fm Radio del Plata Rosario)

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