Hace poco tiempo, la Escuela Superior de Comercio inauguró su renovado laboratorio, con un enfoque centrado en la investigación y el desarrollo.
Paloma Moreno, directora del laboratorio, subrayó que este espacio se concibe como algo más amplio porque es un área de servicio que trabaja en el turno mañana y tarde con el nivel medio, como así también, en turno noche con la carrera de Calígrafo Público. “Esta carrera se basa en prácticas de laboratorio, porque tiene mucho de química y fotografía, entonces hay materias que se dictan puramente en nuestro laboratorio”.
Por el lado del nivel medio, el laboratorio trabaja en la órbita del departamento de FiBiQui (Física, Biología y Química) de la escuela, que nuclea las materias de ciencias experimentales. “Somos una herramienta didáctica y un apoyo en todo lo curricular. En este espacio los estudiantes se acercan mucho a lo que es quehacer científico, entonces para el aspecto pedagógico es muy importante. Son asignaturas y disciplinas donde se trabaja mucho lo abstracto, por lo que poder venir a ver una reacción química y manipular elementos ayuda muchísimo a la hora de hacer un aprendizaje significativo”.
El laboratorio no sólo impulsa el aprendizaje sino que también motiva a seguir investigando. “A partir de la experiencia, los y las estudiantes pueden ir aplicando un montón de razonamientos lógicos, lo que provoca la construcción de un pensamiento crítico más allá de los objetivos de cada asignatura en particular”.
“Tratamos de desarrollar diseños de protocolos y experimentos, para que el docente lo tenga como un recurso para incorporar a la planificación de sus clases. Buscamos que tengan en cuenta todas las medidas de seguridad y que se estén utilizando al máximo todos los recursos que este espacio tiene: materiales, tecnológicos y humanos. Tenemos una propuesta de más de cien trabajos prácticos, lo que no significa que el docente tenga que hacer todos porque él decide su propia planificación, pero nosotros tenemos que estar disponibles para ser un apoyo”.
Dentro del novedoso laboratorio de la Escuela Superior de Comercio, los estudiantes tienen la oportunidad de sumergirse en una experiencia práctica y enriquecedora que complementa su formación teórica. Equipado con tecnología de última generación, el laboratorio brinda a los alumnos la posibilidad de aplicar sus conocimientos en un entorno realista y orientado hacia la resolución de problemas concretos.

Reconstruirse para crecer
El laboratorio del Superior cuenta con una larga historia y trayectoria, teniendo en su haber los mismos años que la escuela. En el 2019, se reconstruyó para modernizarse y mejorar su servicio.
A su vez, cuenta con un pequeño museo de física que reúne un montón de instrumentos y objetos que fueron formando parte del laboratorio durante tantos años. “Se pudo armar unos años antes de la reconstrucción del laboratorio, con el trabajo de mi compañero Gustavo Lima que se puso a restaurar pieza por pieza y equipo por equipo. En algunos casos son equipos de más de cien años”.
Teniendo en cuenta su antigüedad, se decidió que el laboratorio no necesitaba solamente una lavada de cara sino una reconstrucción profunda para poder dar un salto de calidad. “Teníamos una instalación que ya no permitía cumplir con los requisitos de seguridad, como por ejemplo, salida de emergencia o una campana extractora. Hay que pensar que fue construido en otro momento”.
En el 2019 se llevó a cabo esta nueva construcción del laboratorio, reorganizando la estructura, incorporando no sólo instalaciones nuevas, sino también, todo lo que tiene que ver con mobiliario. “Se realizó un diseño funcional, pensando en las normas de seguridad pero también potenciando una visión didáctica. Justo teníamos fecha de inauguración en la semana que comenzó la pandemia, por lo tuvimos que comenzar a funcionar de a poco por las medidas sanitarias”.
El laboratorio también incorporó nuevas tecnologías, como por ejemplo, un microscopio que posee una cámara que permite que se pueda observar en un monitor gigante lo que se ve, y que posibilita que los estudiantes puedan ver en detalle elementos que de otra manera sería imposible. “Esto nos llevó a volver a planificar, revisar, y repensar, todos los diseños de todos los experimentos que teníamos. Sabemos que el manejo de la información hoy es diferente, pasa mucho por lo visual, lo que nos llevó a reconstruir los experimentos. Estamos en un continuo proceso constructivo, siempre estamos modificando cosas y sumando nuevos elementos”.
Con esta iniciativa, la Escuela Superior de Comercio reafirma su compromiso de formar personas que puedan contribuir de manera significativa al desarrollo social de la ciudad y de la región.





