El Señor puso en mi mente de la carta del Apóstol Pablo a los Filipenses del capítulo 2, los versos del 5 al 8 que a continuación transcribo:
«Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.»
Lo que acabo de citar, me lleva a reflexionar lo que a continuación detallo:
Ya de por sí que el Creador de todo lo que existe se haga hombre es algo maravilloso.
Es como si cualquiera de nosotros se decidiera a dejar su condición humana para ser un microorganismo.
Lo pretérito, no alcanza a dimensionar lo que hizo el Señor porque Emmanuel realizó algo más que transformarse en un microbio, ya que él era el autor de todo lo que existe; cuyas dimensiones de nuestra mente finita no puede asimilar.
Ese Dios Todopoderoso decidió ser uno de nosotros, viviendo una vida pura y sin mancha, algo que nadie podía, puede, ni podrá hacer, y la coronó en una cruz romana (que era la muerte para un criminal), con todo el dolor y la humillación que ese acto implicó, para consumar la obra redentora.
Él se quedó solo en aquel momento por dos motivos:
* para que todos los seres humanos, en potencia, puedan ser salvos por su acción sacrificial.(Gá.3:13; 2Co.5:21; Ro.5:8-10)
* Para que nadie que lo haya recibido por fe esté solo ni durante su paso por la tierra ni tampoco cuando tenga que partir a la eternidad.(Mt.28:20; Jn.14:16-17; Jn.14:26; Jn.15:26; Hch.1:8)
Por otra parte, él vió el gozo que había detrás de la cruz.(He.12:2)
¿Cuál era el gozo?
Una humanidad potencialmente redimida, y él como Rey de Gloria y Sacerdote Eterno.(He.4:15; Ap.17:14; Ap.19:16; Is.9:6)

Marcelo G. Margal: conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA, FACEBOOK: COMO PEZ EN EL AGUA CHARLAS VITALES



