Tras una reunión entre autoridades municipales, el gremio de los trabajadores y funcionarios del Ministerio de Seguridad santafesino los hospitales Carrasco, Roque Sáenz Peña y de Niños Vilela, que fueron los más críticos en cuanto a la regularidad en la atención, volvieron a trabajar normalmente tras las protestas que arrancaron a comienzos de 2023 por falta de presencia policial en los servicios adicionales.
De las gestiones quedó sobre la mesa la promesa de un refuerzo de uniformados, con un mínimo de dos policías las 24 horas. También se seguirá de cerca cómo se garantiza la custodia en los hospitales Alberdi, San Martín y Heca, “donde los servicios de custodia estuvieron salteados”.
El miércoles pasado el funcionamiento del Carrasco volvió a verse afectado durante la madrugada debido a una protesta del personal de salud que exigía un piso mínimo de dos agentes para custodiarlos ante la escalada de violencia que se venía arrastrando y que eclosionó en diciembre pasado con agresiones y roturas.
Fue así que la semana pasada se volvió a interrumpir el ingreso en la guardia y se restringió la atención exclusivamente a las urgencias. Todo ello ocurrió a la medianoche y se extendió hasta las 8.30.
La semana pasada, en el hospital de Niños Zona Norte, que depende de la provincia, también se habían presentado algunos inconvenientes con la presencia de uniformados. El 2023 arrancó problemático desde sus primeras horas. Los pacientes que se acercaron por la mañana del 1º de enero se encontraron con una sorpresa: la guardia cerrada. Un letrero colocado en uno de los ingresos al centro de salud explicaba: “Sin atención por decisión sindical”.
El reclamo de mejores condiciones de trabajo en el Carrasco también se puso sobre la mesa luego de que un hombre ingresara al centro asistencial de Avellaneda al 1400 con aparente intención de robo y al verse descubierto por una enfermera gatillara varias veces para luego darse a la fuga. “Veremos el día a día”, dijo Basso, representante sindical de los trabajadores.




