Comunidades originarias de Rosario, junto a organizaciones sociales, gremiales, políticas y estudiantiles movilizaron este 11 de octubre, al conmemorar su ‘último día de libertad’. “No hay nada que festejar”, afirmó Irene López, trabajadora asistente escolar, militante de ATE Rosario y referente de Pueblos Originarios de la CTA Autónoma Regional Rosario.

“Este es el contrafestejo del 12 de octubre, porque marchamos para decir que no somos historia, que somos presente y somos futuro. Marchamos para decir que aquí estamos, a pesar de 530 años, estamos vivos y marchamos para reclamar nuestros derechos como pueblos preexistentes: derecho a la identidad, derecho a la libre determinación, derecho a conservar y reforzar nuestras propias instituciones políticas, jurídicas, económicas, sociales y culturales”, aseguró López, de la comunidad kolla.
Las organizaciones convocantes realizaron un documento donde caracterizaron a la jornada en la defensa de la lucha y de los caídos. “Para defender nuestra cultura, nuestras culturas, y nos comprometemos a seguir luchando por nuestras tierras, y por trabajo, salud y vivienda. Pero sobre todo por nuestra dignidad, por nuestra identidad, para transmitirlas a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos”, sostuvo el texto.

Durante el acto, la Secretaria General de la ATE y CTA autónoma Rosario, Lorena Almirón, ponderó que “venimos de un encuentro que por primera vez fue plurinacional de mujeres y diversidades y que incorpora a las comunidades originarias y eso es algo que ganamos”. En ese sentido, resaltó la terrible situación atravesada por la represión en Río Negro, donde siete mujeres mapuches fueron detenidas, sufriendo graves violaciones a sus derechos.
“Exigimos a los gobiernos que dejen de darle prioridad a pagar la deuda externa y que utilicen los recursos para poder llevar adelante y cumplir con todos los derechos que tienen todos los pueblos originarios y todo el pueblo de nuestro país. También acá estamos hoy en frente del Río Paraná, tener soberanía sobre nuestros ríos es fundamental. Es la cuenca de agua dulce más grande de Latinoamérica, tenemos que defenderla”, concluyó.




