Voy a transcribir del Evangelio de Juan del capítulo 13, los versos 34 y 35 para luego hacer un comentario.
«Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.
En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.»
Con respecto a lo anteriormente compartido, pregunto: ¿Cómo se evidencia que andamos en amor? Pero no en cualquier amor: en el ágape que solo se hace explícito en forma práctica en la obra vicaria del autor de la vida muriendo en una cruz para posibilitar la venida universal del Espíritu Santo. Trayendo una potencial salvación para toda la humanidad.
Potencial salvación porque solamente son salvos aquellos que han recibido la obra redentora a través de la fe.
¿Cómo se comprueba eso?
Mediante la cobertura al necesitado y el compromiso con el prójimo a costa de la propia vida.
Lo anterior, se patentiza en la primera carta de Juan capítulo 3, versos del 16 al 18:
«En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?
Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.»
Lo expresado por el Apóstol, va en correlato con la misma epístola del ungido capítulo 4, verso 18:
«En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.»
Con respecto a lo que manifiesta el «Siervo de Dios», reflexiono lo que a continuación detallo:
El perfecto amor se demuestra con la osadía.
Osadía no es temeridad. Temeridad es lo que le propone a Jesús el diablo cuando estaba en el desierto: tirarse del pináculo del templo.
Eso es algo inadecuado e insensato.
Osadía es el compromiso sacrificial con el prójimo o con el hermano aún a costa de la propia vida. Por ejemplo: un periodista decir la verdad al precio que lo echen de un medio o que le ocurra algo grave: morir.
Un agente sanitario: estar en el efector donde trabaja a riesgo de contagiarse una enfermedad.
Todo lo expuesto pretéritamente es amor sacrificial.

Marcelo G. Margal -COMO PEZ EN EL AGUA



