No reconocemos a ningún ser humano como la cabeza de la Iglesia. Solo Cristo es el rey y la cabeza de la Iglesia.»(*Martyn Lloyd-Jones)
En un portal Católico, el sacerdote Sergio A. Córdoba en un artículo titulado «Tu eres Pedro y sobre está Piedra…» referido al Evangelio de Mateo capítulo 16, versos del 13 al 20 expresa en un segmento del mismo lo que a continuación detallo:
«El Evangelio del día de hoy nos presenta precisamente esta verdad fundamental de nuestra fe, sobre la cual se basan nuestras certezas y seguridades sobrenaturales: ¡Jesucristo fundó realmente su Iglesia y colocó a Pedro y a sus sucesores como piedra angular de la misma»
Citando a Mateo capítulo 16, versos del 18 al 20:
«Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta rica edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que altares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.»
Afirmando después:
«¡Esto es lo que da fuerza y solidez a nuestra fe, y por eso nos proclamamos, con santo orgullo Católicos, Apostólicos y Romanos!
Para señalar seguidamente:
«Este es un punto fundamental que tristemente, niegan los hermanos separados, que se autodenominan «cristianos» y que, dicho claramente han abandonado la fe Católica para pasarse a las diversas denominaciones protestantes.»
Asegurando después:
«En el Papa los Católicos tenemos un punto firme y seguro de nuestra fe porque Jesucristo quiso edificar su Iglesia sobre Pedro y sus sucesores.
En la enseñanza y en su Magisterio Pontificio, hallamos una roca inconmovible de frente a los oleajes de confesión doctrinal que hoy en día se arremolinan por doquier, sobre todo en todas esas sectas que quieren asolar y engañar a los fieles Católicos.
En el Papa, en los Obispos, y en todos aquellos que reciben las autoridades del Romano Pontífice, siguen su Magisterio y transmiten sus enseñanzas, encontramos al mismo Cristo, Buen Pastor, que guía a sus ovejas a los pastos del cielo.»
Hasta aquí, lo transcripto del artículo del ministro Católico.
A manera de reflexión:
La Roca no es Pedro como individuo, porque Cristo sustituyó la palabra Petra – una roca colocada como fundamento de una edificación – por «petros», un fragmento de petra.
Discierno que lo que el Señor quiso decir es que él mismo era la Piedra (Petra) sobre la que descansa la Iglesia y que la Iglesia se construye con estas piedras (petroi) que participan de la naturaleza de Petra, mediante la confesión de fe en Cristo. (1 P. 2:4-5)
En definitiva:
Pedro se constituye como la primera de muchas piedras que van a través de las edades a constituir la «Novia del Cordero», es decir: La Iglesia.
Con respecto a la autoridad del Papa, la respuesta está en la segunda epístola del Apóstol Pedro capítulo 1, versos del 19 al 21:
«Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.»
En el Evangelio de Mateo capítulo 28, versos 19 y 20 el Señor encomienda a sus discípulos lo denominado la «Gran Comisión» (predicar las «buenas noticias de salvación») con la promesa de que él iba a estar con ellos hasta el fin del mundo.
En el libro de los hechos, el Señor antes de ascender al cielo, les dice a sus seguidores: «que recibirán poder, cuando haya venido sobre ellos el Espíritu Santo, y que le serían testigos en Jerusalén, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.(Hch. 1:8)
Lo pretérito, se cumplió en el libro referenciado anteriormente en el capítulo 2, versos del 1 al 4:
«Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.
Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.
Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.»
A manera de conclusión:
A diferencia del Antiguo Testamento, a partir de Pentecostés, el Espíritu Santo habita de manera universal en cada creyente.
En las Escrituras, lo compartido con antelación está evidenciado en 1 Pedro capítulo 2, verso 9 y en Apocalipsis capítulo 1, verso 6.
A continuación los pasajes:
«Mas vosotros sois linaje escojido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;…»
«…y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea la gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.»
Por lo tanto, ya no hace falta un mediador entre Dios y la humanidad porque el Espíritu Santo no solamente nos da revelación de «La Palabra» sino también nos conduce hacia «La Verdad».(Jn. 10:27-28)
A tal fin, nos dejó la Biblia, la cual nos muestra por medio del Paráclito, el carácter de Cristo.(Jn.16:13-15)
*David Martyn Lloyd-Jones: fué un médico, pastor protestante y predicador Galés que influyó en la época de reformación del Movimiento Evangélico Británico en el siglo XX. Durante casi 30 años, fue ministro de la Capilla de Westminster en Londres.
Lloyd-Jones se opuso firmemente al cristianismo liberal que había extendido en gran parte de muchas denominaciones cristianas, y lo consideraba aberrante.

Marcelo G. Margal conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA





