A un mes y medio del inicio del invierno y con las primeras bajas temperaturas que presenta el otoño, abrió sus puertas el refugio Sol de Noche, uno de los lugares más representativos de la ciudad en la ayudar a quienes necesitan un lugar para pasar las noches frías.
El ingreso de los refugiados es cada noche desde las 20 hasta las 7 del otro día: “Esto es una asociación civil sin fines de lucro. Somos todos voluntarios, varones y mujeres que venimos diariamente a dar una mano. Muchos están fijos y otros van rotando sus horarios”, describió Juan Pablo.
Según explicó el voluntario, la capacidad total del establecimiento es de 62 camas: “Hoy estamos al 50%, tenemos 30 personas. Además, estamos trabajando solo con hombres mayores de 35 años, le dimos prioridad a los adultos mayores, pero hay otros refugios como el de Caritas que trabaja con mujeres”
“Nos sostenemos básicamente de las donaciones. Contamos con un subsidio municipal, que siempre agradecemos, pero no nos alcanza. Así que es muy importante la difusión para que podamos seguir ayudando”, indicó. Se puede encontrar información del lugar y de cómo colaborar en las redes del refugio.



