El crecimiento de la economía de Argentina en 2021 (10,3%) ha sido insuficiente para sacar de la pobreza a quienes se hundieron por la pandemia de la covid-19. El país cerró el año pasado con un 37.3% de la red bajo la red de pobreza una mejora de 4,7 puntos porcentuales respecto al peor momento de la crisis sanitaria, pero aún por encima del 35,5% que registraba antes de que las restricciones impuestas por el coronavirus agravasrse tras la crisis que se arrastras desde el 2018. La elevada inflación, que volvió a superar el 50% en 2021, impidió que la mejora económica se sintiese en los hogares más vulnerables. Según los datos difundidos este miércoles por el Instituto Nacional de Censo y Estadísticas (Indec), el 8,2% de la población de Argentina está aún peor: es indigente, es decir, no tiene ingresos suficientes para alimentarse y debe recurrir a comedores gratuitos u otro tipo de ayudas. Por edades, se ve además la fragilidad de los más pequeños: uno de cada dos menores de 14 años es pobre. También están por encima de la media aquellos que tienen entre 15 y 29 años (44%). Por el contrario, en la población mayor de 65 años se reduce al 13%. La reactivación del mercado de trabajo en 2021 —con un caída del desempleo hasta el 7%, el más bajo desde 2016— contribuyó a que los ingresos aumentasen por encima de los gastos y dio un poco de oxígeno a muchos hogares. Sin embargo, según el Indec, en los hogares pobres existe una brecha de casi el 37% entre el dinero que entra en casa y el que necesitan para hacer frente a la compra de alimentos y bienes básicos, como vestimenta y medicamentos, entre otros. El ingreso total para estas familias era de 46.712 pesos mensuales (400 dólares, al cambio oficial) a finales del año pasado, mientras que el costo de la canasta básica ascendía a 74.059 pesos (637 dólares).





