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ANTE LA INSENSATEZ Y EL MAL

«Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.»(2 Corintios 3:18)

A menudo nos encontramos con personas que no nos tratan como desearíamos ser tratados, es decir, en lugar de ser un refrigerio para nuestras vidas se constituyen en una potencial piedra de tropiezo.

¿Cómo actuar ante este tipo de gente?

El hombre natural, ante un despropósito, suele responder con una actitud desequilibrada, poniéndose en «víctima» o «verdugo».

La entidad que no cuenta con un grado de sanidad interior suele dejarse llevar por estados del alma que concuerdan con un discurso abyecto a partir de transferir emociones reflejadas en palabras y acciones desencajadas.

Todo depende de cuáles sean los recursos en los cuales el sujeto esté cimentado.

Una buena contención familiar, de pareja o de amistades pueden dar una medida de equilibrio para el que la posee.

Pero hay ocasiones en donde, por diferentes razones, el ser humano se encuentra desprovisto de toda contención anímica.

En tal caso: ¿dónde buscar el sosiego para no caer en un despropósito en lo cotidiano frente al mal?

La respuesta sin lugar a dudas es Dios.

Muchos se preguntarán: ¿qué Dios?

Cuando menciono al Creador no me estoy refiriendo a ninguna «religión» sino a una «relación» con el autor de todo lo que existe.

Muchos invocan a Dios pero muy pocos a nivel planetario conocen a Dios.

¿Cuál Dios, pensarán ustedes.

El que se nos presentó como el Verbo encarnado sobrenaturalmente en el vientre de una joven mujer virgen, que vivió su humanidad puro y sin mancha, coronando esa virtud entregándoce como sacrificio expiatorio por una especie que había caído de la gracia por el pecado de nuestros ancestros primeros: Adán y Eva.

Para algunos, lo anterior, es solo un mito pero los que hemos creído aceptándolo por un favor inmerecido a través de la fe no es un mero argumento utópico sino una experiencia espiritual.

Una tesis es solo una tesis pero algo empírico lo supera porque es algo vivido como un experimento en primera persona.

Lo anterior, trasciende al raciocinio natural pasando a ser una revelación divina.

Es por eso que mis actos son guiados sustancialmente por el amor.

No como un sentimiento sino como la potencia de un carácter templado por perseverar en el camino nuevo y vivo de mi Señor y Salvador Jesucristo mediante su sacrificio expiatorio por la fe en él.

En esa condición, al sentirme amado y deseado desde antes de la fundación del mundo, puedo reflejar en una medida su rostro por tenerlo en sí, más allá de cualquier actitud impropia de un prójimo, porque su sustancia se hace fuerte en mi debilidad e imperfección.

Suscribe: Marcelo G. (Para lo periodístico: Margal: conductor y realizador del programa COMO PEZ EN EL AGUA, que se emite los viernes a las 24:00 hs por la 93.5 FM «RADIO DEL PLATA ROSARIO»)