Desde el sindicato advierten que la reducción de personal y la falta de un marco regulatorio ponen en jaque el funcionamiento del servicio postal en todo el país.
En medio de un proceso de reestructuración nacional, el Correo Argentino atraviesa una situación crítica que impacta tanto en sus trabajadores como en la prestación del servicio. Así lo aseguró Walter Palombi, secretario general de los empleados del sector, quien advirtió sobre despidos encubiertos, deterioro salarial y el debilitamiento de una estructura clave para la conectividad territorial.
Según explicó el dirigente, las desvinculaciones, jubilaciones anticipadas y retiros voluntarios provocaron una fuerte reducción de personal que afecta directamente la operatividad del servicio. “Impacta negativamente. Hace años que venimos planteando la necesidad de un marco regulatorio para el sistema postal y logístico”, sostuvo.
Palombi remarcó el rol estratégico del Correo Argentino como la única empresa con presencia en todo el territorio nacional, incluso en zonas donde no llegan operadores privados. “Hay lugares donde un trabajador llega a caballo o con mula, no solo en elecciones, sino todos los días. Esa función social no la cumple nadie más”, afirmó.
En ese sentido, cuestionó la competencia con empresas privadas y reclamó reglas claras: “Sin un marco regulatorio, todo lo que hagamos va a ser a pérdida. No hay forma de que el correo sea sustentable así”.
El dirigente también puso en duda los anuncios oficiales sobre mejoras en la rentabilidad de la empresa. “Si tenés 6.000 trabajadores menos y no invertís, es lógico que dé ganancias, pero ese no es el punto. Se está vaciando la estructura”, señaló.
La preocupación se extiende al posible cierre de oficinas en el interior del país, aunque destacó que hubo resistencia política, incluso de sectores no alineados sindicalmente. “Muchos intendentes y dirigentes entendieron el impacto que tendría perder el correo en sus localidades”, indicó.
En Rosario, además, surge la inquietud por el futuro del histórico edificio ubicado en la intersección de Córdoba y Buenos Aires. Si bien no hay confirmaciones sobre una posible venta, Palombi admitió que el gremio se mantiene en estado de alerta ante antecedentes de enajenación de bienes estatales.
Situación salarial y laboral
Uno de los puntos más críticos es el salario. Según datos mencionados por el propio dirigente, cerca del 80% de los trabajadores cobra menos de un millón de pesos, por debajo del costo de la canasta básica. “Estamos en una situación muy compleja. No hay paritarias y el poder adquisitivo cayó alrededor de un 60% en los últimos años”, afirmó.
A esto se suma la pérdida de alrededor de 6.000 puestos de trabajo desde el inicio del actual gobierno. Desde el sindicato sostienen que muchos de estos casos fueron despidos encubiertos bajo la figura de retiros voluntarios.
“El trabajador está triste, como en todo el país. No se puede trabajar con normalidad si no llegás a mitad de mes”, expresó Palombi, aunque destacó el compromiso del personal en la defensa del servicio.
De cara al futuro, el gremio plantea como principales desafíos sostener las fuentes laborales, recuperar el poder adquisitivo y reabrir la discusión sobre la incorporación de personal. “Hoy no hay condiciones, pero hay que luchar para que eso cambie. Incluso la propia empresa reconoce que falta personal”, concluyó.
La situación del Correo Argentino, símbolo histórico y herramienta clave de integración, se encuentra así en un punto de inflexión, atravesado por tensiones entre su función social y los criterios de ajuste.






