El secretario general del Sindicato de Aceiteros Rosario analizó el presente de la clase trabajadora tras un plenario con más de 180 delegados. Alertó sobre la pérdida del poder adquisitivo, el debilitamiento sindical y el impacto del modelo económico en el empleo y el consumo.
En el marco de un plenario realizado en Rosario que reunió a más de 180 delegados y dirigentes de distintos sectores, el secretario general del Sindicato de Aceiteros, Marco Pozzi, planteó la necesidad de discutir un nuevo proyecto de país desde la mirada de los trabajadores.
“El eje central fue debatir qué modelo de país pretendemos y cuáles deben ser las prioridades del movimiento sindical”, explicó. En ese sentido, remarcó que la cuestión salarial ocupó un lugar central en el encuentro, no solo por la pérdida del poder adquisitivo, sino también por sus consecuencias sociales.
Pozzi advirtió que muchos trabajadores con ingresos por debajo de la línea de pobreza se ven obligados a tener más de un empleo para subsistir. “Un compañero que no discute salario en su gremio, seguramente tiene dos o tres trabajos. El problema es cuánto tiempo puede sostener ese ritmo sin afectar su salud y su vida”, sostuvo.
En relación al Día del Trabajador, el dirigente recordó la lucha histórica por la jornada laboral de ocho horas y señaló que hoy ese derecho se ve desdibujado. “Se murió gente para que tengamos un salario digno y una jornada limitada. Sin embargo, hoy volvemos a discutir lo básico: poder vivir de un solo trabajo”, afirmó.
El dirigente también vinculó la precarización laboral con una menor participación política. “Cuando una persona está preocupada por comer o pagar el alquiler, difícilmente se involucre en el debate público. Eso no es casual”, aseguró, al tiempo que cuestionó las transformaciones impulsadas en organismos del Estado y el impacto sobre áreas como la educación y la ciencia.
En ese marco, Pozzi denunció un “ataque sistemático” a instituciones que históricamente garantizaron movilidad social ascendente. “La universidad pública, el salario y los derechos laborales están siendo deteriorados. Todo lo que favorece a los trabajadores está bajo presión”, señaló.
Asimismo, cuestionó el rol de ciertos sectores sindicales. “Se instaló un sindicalismo de consenso que no pelea por salario ni condiciones laborales. Eso generó un descreimiento que ahora hay que reconstruir desde las bases”, explicó.
El dirigente también hizo referencia al contexto económico general, marcando preocupación por el endeudamiento y la falta de redistribución de la riqueza. “Vemos que entran dólares, que hay exportaciones, pero eso no se traduce en mejoras para la población. La riqueza no queda en el país”, afirmó.
En cuanto al mercado laboral, alertó sobre el crecimiento de formas de empleo precarias y no registradas. “Hay miles de personas que sobreviven con trabajos informales o aplicaciones, pero no cubren sus necesidades básicas. Es una distorsión del sistema”, indicó.
Por otro lado, criticó la caída del consumo, especialmente en alimentos esenciales. “En un país productor de alimentos, preocupa que los trabajadores no puedan acceder a lo básico. Eso condiciona el presente y también el futuro”, expresó.
De cara al 1° de mayo, Pozzi adelantó que participarán de un nuevo plenario en Buenos Aires, donde buscarán avanzar en la construcción de un programa de los trabajadores.
“La clase trabajadora está viva, está pensando y va a salir adelante. Pero necesitamos organización, debate y un cambio profundo desde las bases”, concluyó.






